Una nueva investigación internacional con participación de especialistas del CONICET ha reabierto uno de los debates más importantes de la astrofísica moderna: el corazón de la Vía Láctea podría no contener un agujero negro supermasivo, sino un núcleo extremadamente denso de materia oscura capaz de imitar su enorme gravedad.
Durante décadas, la comunidad científica ha considerado que en el centro de la galaxia se encuentra Sagitario A*, un agujero negro con una masa equivalente a unos cuatro millones de soles. Esta conclusión se basó principalmente en la observación de estrellas que orbitan a velocidades extremas alrededor de un punto invisible, un comportamiento compatible con la presencia de un objeto gravitacional gigantesco.
Sin embargo, un nuevo modelo publicado en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society propone una explicación alternativa. El estudio sostiene que la gravedad observada podría originarse en un núcleo superdenso compuesto por materia oscura fermiónica, un tipo hipotético de partículas subatómicas ligeras que aún no han sido detectadas directamente.
Según los investigadores, este núcleo central formaría parte de una estructura continua junto con el halo de materia oscura que rodea toda la galaxia. En otras palabras, el mismo material invisible que explicaría la rotación de la Vía Láctea también podría ser responsable del intenso campo gravitatorio en su centro.
El astrofísico Carlos Argüelles, uno de los autores del trabajo, explicó que el modelo logra conectar fenómenos que hasta ahora eran tratados por separado: las órbitas de las estrellas cercanas al centro galáctico y el comportamiento dinámico de la galaxia a gran escala. Esta capacidad de unificación es uno de los aspectos más innovadores de la propuesta.
La hipótesis no descarta completamente la existencia de un agujero negro. De hecho, los propios científicos reconocen que las observaciones actuales todavía son compatibles con el modelo tradicional. No obstante, sostienen que futuras mediciones más precisas podrían revelar diferencias sutiles entre un agujero negro clásico y una concentración extrema de materia oscura.
Otro punto llamativo es que este núcleo oscuro también podría reproducir la famosa “sombra” observada en imágenes obtenidas por el Event Horizon Telescope, fenómeno que normalmente se interpreta como evidencia visual de un agujero negro. Según el estudio, la intensa curvatura de la luz generada por el núcleo superdenso produciría un efecto muy similar.
La materia oscura sigue siendo uno de los mayores misterios de la física contemporánea. Aunque se cree que representa aproximadamente el 85 % de la masa del universo, los científicos aún desconocen su composición exacta. Si esta nueva hipótesis llegara a confirmarse, cambiaría radicalmente la comprensión sobre el centro galáctico y abriría una nueva conexión entre la cosmología y la física de partículas.
Por ahora, el debate continúa abierto. Lo que parecía una certeza consolidada sobre el corazón de nuestra galaxia podría transformarse en una nueva frontera científica que obligue a revisar parte de lo que sabemos sobre el universo.
Meta título: Científicos proponen que el centro de la Vía Láctea podría no ser un agujero negro
Meta descripción: Investigadores del CONICET plantean que el centro de la Vía Láctea podría estar formado por un núcleo superdenso de materia oscura capaz de imitar la gravedad de un agujero negro supermasivo.
