UNAH alerta que casi nueve de cada diez asesinatos de autoridades municipales quedan impunes

El IUDPAS registra al menos 21 homicidios de personas vinculadas con cargos municipales entre 2025 y 2026. El asesinato del regidor Fredy Domingo Herrera reavivó las preocupaciones por la violencia política local y la falta de resultados en las investigaciones.

TEGUCIGALPA, HONDURAS.— La violencia contra alcaldes, regidores, candidatos y otros actores de la política municipal se ha convertido en una amenaza para la democracia hondureña, mientras la mayoría de los crímenes permanece sin una respuesta efectiva del sistema de justicia.

El Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras advirtió que entre 2025 y 2026 se registraron al menos 21 homicidios contra personas vinculadas con cargos municipales, de los cuales cerca del 90 % continúa en la impunidad.

La alerta fue emitida después del asesinato de Fredy Domingo Herrera Licona, regidor del municipio de San Ignacio, Francisco Morazán, ocurrido el martes 14 de julio.

Herrera, representante del Partido Nacional en la corporación municipal, fue atacado en el centro de la localidad. Los responsables huyeron y, hasta el último reporte disponible, las autoridades no habían anunciado capturas ni confirmado el motivo del crimen.

Autoridades locales expuestas a la violencia

La coordinadora del Área de Democracia del IUDPAS, Yajaira Padilla, señaló que cuando una víctima ocupa un cargo público debería esperarse una investigación capaz de identificar y llevar ante la justicia a los responsables.

La preocupación no significa que la vida de una autoridad tenga mayor valor que la de cualquier ciudadano, sino que el asesinato de una persona electa también produce consecuencias institucionales: altera el funcionamiento de una corporación municipal, intimida a otros funcionarios y puede afectar la representación política de una comunidad.

Los gobiernos municipales son la presencia más inmediata del Estado en buena parte del territorio. Sus autoridades participan en decisiones relacionadas con permisos, contratación de obras, administración de recursos, ordenamiento territorial y prestación de servicios.

Esa cercanía con conflictos locales, intereses económicos y disputas políticas puede aumentar su exposición a amenazas. Sin investigaciones concluyentes, sin embargo, no es posible atribuir todos los ataques a una sola causa ni determinar cuántos tienen una motivación directamente política.

El caso de San Ignacio

Fredy Domingo Herrera se encontraba en el casco urbano de San Ignacio cuando fue interceptado por desconocidos. Tras el ataque, agentes de la Policía Nacional acordonaron la zona y equipos de investigación comenzaron a recopilar testimonios, indicios y posibles grabaciones de cámaras de seguridad.

El asesinato causó consternación entre habitantes, dirigentes políticos y autoridades municipales, quienes exigieron que el caso no se incorpore a la extensa lista de crímenes sin resolver.

El IUDPAS utilizó este nuevo hecho para reiterar que la impunidad no solamente afecta a las familias de las víctimas. También envía un mensaje de vulnerabilidad a las personas que ejercen funciones públicas en municipios pequeños, donde los recursos de protección e investigación suelen ser limitados.

La violencia política no comenzó en 2026

La UNAH ya había advertido sobre el aumento de la conflictividad durante el proceso electoral de 2025.

En febrero de ese año, el Observatorio de las Elecciones había identificado 24 víctimas de diferentes expresiones de violencia política desde septiembre de 2024. Los casos incluían seis homicidios, cuatro atentados, amenazas, agresiones físicas, intimidación y difamación. Cuatro de las víctimas de homicidio eran precandidatos a alcaldes.

Los hechos registrados en esa primera etapa se distribuyeron en departamentos como Colón, Valle, Comayagua, Francisco Morazán, Cortés, Copán, Lempira, Atlántida y Yoro, lo que indicaba que la problemática no estaba limitada a una sola región o partido político.

La violencia también estuvo presente en procesos electorales anteriores. Durante el contexto político de las elecciones de 2021 se contabilizaron 32 homicidios, según datos atribuidos a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Impunidad debilita la democracia municipal

Cuando un asesinato no es esclarecido, las autoridades tampoco logran determinar públicamente si el crimen estuvo relacionado con disputas políticas, delincuencia común, conflictos económicos, crimen organizado o problemas personales.

Esta ausencia de respuestas favorece la especulación y aumenta el miedo entre funcionarios, candidatos y comunidades.

La impunidad también puede reducir la participación política. Personas con capacidad para representar a sus municipios podrían desistir de ocupar cargos o denunciar irregularidades por temor a convertirse en víctimas de amenazas o ataques.

Además, cuando los responsables no enfrentan consecuencias, existe el riesgo de que la violencia sea utilizada como una herramienta para alterar decisiones municipales, intimidar adversarios o controlar espacios de poder local.

Se necesita una respuesta coordinada

El Ministerio Público, la Dirección Policial de Investigaciones y la Secretaría de Seguridad enfrentan el desafío de esclarecer no solamente el asesinato del regidor de San Ignacio, sino también los demás casos documentados por la UNAH.

Una respuesta efectiva requiere determinar cuántos expedientes han sido judicializados, cuántos cuentan con sospechosos identificados, en cuáles se han emitido órdenes de captura y cuántos han concluido con sentencias.

También resulta necesario establecer mecanismos de prevención para autoridades que hayan recibido amenazas, especialmente en municipios con presencia del crimen organizado, disputas territoriales o antecedentes de violencia política.

La protección, sin embargo, no debe concentrarse únicamente en funcionarios de alto perfil. Regidores, candidatos locales, empleados municipales, líderes comunitarios y familiares pueden enfrentar riesgos similares sin contar con seguridad institucional.

Un problema que exige transparencia

La cifra del 90 % de impunidad debe provocar una evaluación pública sobre la capacidad del Estado para investigar los ataques contra autoridades locales.

Publicar información periódica sobre el avance de los casos permitiría diferenciar los expedientes activos de aquellos que se encuentran paralizados, y ayudaría a identificar dónde están fallando las instituciones.

La muerte de Fredy Domingo Herrera representa una nueva prueba para el sistema de justicia hondureño. El esclarecimiento del crimen no solamente sería una respuesta para su familia y la comunidad de San Ignacio: también demostraría si las instituciones pueden impedir que la violencia continúe sustituyendo al debate democrático en los municipios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *