Tegucigalpa, Honduras/ El Congreso Nacional de Honduras aprobó el Presupuesto General de la República para el año 2026, estimado en aproximadamente 444 mil millones de lempiras, en una sesión marcada por el debate entre oficialismo y oposición sobre el destino de los recursos públicos.
Autoridades del gobierno defendieron el proyecto asegurando que se trata de un presupuesto “financiable y ejecutable”, orientado a fortalecer sectores clave como salud, educación, seguridad e infraestructura. Según indicaron, la planificación contempla una distribución que busca responder a las principales necesidades del país en un contexto económico desafiante.
Sin embargo, distintos sectores políticos y analistas han expresado preocupaciones sobre la transparencia en la asignación de fondos y la eficacia del gasto público. Legisladores de oposición señalaron que el presupuesto carece de controles más estrictos y podría abrir espacios para un uso ineficiente de los recursos.
El documento aprobado también incluye proyecciones de ingresos fiscales, endeudamiento y compromisos de inversión pública, elementos que serán determinantes para la estabilidad económica del país durante el próximo año. Expertos advierten que el reto no solo radica en la aprobación del presupuesto, sino en su correcta ejecución.
Organizaciones de la sociedad civil han pedido mayor vigilancia y rendición de cuentas, subrayando la importancia de que los fondos públicos se traduzcan en mejoras tangibles para la población, especialmente en áreas sensibles como la atención sanitaria y la generación de empleo.
Con la aprobación del presupuesto 2026, el gobierno hondureño enfrenta ahora el desafío de cumplir con las expectativas planteadas y demostrar que la planificación fiscal puede convertirse en resultados concretos para el desarrollo del país.
