La depreciación del lempira frente al dólar continúa siendo una realidad para la economía hondureña, aunque durante los primeros meses de 2026 se observa una moderación en la velocidad con la que la moneda nacional pierde valor.
Luego de un 2025 marcado por una de las mayores correcciones cambiarias de los últimos años, el comportamiento del tipo de cambio muestra señales de mayor estabilidad, una situación que especialistas atribuyen a la combinación de reservas internacionales históricamente altas, el continuo flujo de remesas y una administración más flexible del mercado cambiario por parte del Banco Central de Honduras (BCH).
Sin embargo, detrás de esta aparente mejoría siguen presentes los mismos factores estructurales que durante años han ejercido presión sobre la moneda nacional.
¿Por qué sigue perdiendo valor el lempira?
La principal razón es un desequilibrio persistente entre la oferta y la demanda de dólares.
Honduras importa una gran cantidad de bienes y servicios que deben pagarse en moneda estadounidense. Combustibles, maquinaria, vehículos, medicamentos, tecnología y materias primas representan una salida constante de divisas que supera ampliamente la capacidad exportadora del país.
A esto se suman los compromisos de deuda externa tanto del sector público como privado, así como las necesidades de empresas que requieren dólares para financiar operaciones o realizar pagos internacionales.
“Cuando la demanda de dólares crece más rápido que la oferta disponible en el mercado, el precio de la divisa aumenta y la moneda local se deprecia”, explica un economista consultado por este medio.
Otro factor relevante ha sido la implementación gradual de reformas acordadas con organismos financieros internacionales, que han impulsado una mayor flexibilidad en el mecanismo de determinación del tipo de cambio. En la práctica, esto ha permitido que el valor del dólar refleje de forma más cercana las condiciones reales del mercado.
Las razones detrás de la desaceleración
A pesar de estas presiones, el ritmo de depreciación observado durante 2026 es inferior al registrado el año anterior.
Uno de los elementos más importantes es el fortalecimiento de las reservas internacionales. Honduras ha alcanzado niveles récord de activos en moneda extranjera, otorgando al BCH una mayor capacidad para intervenir cuando detecta movimientos bruscos o especulativos.
Las remesas familiares también continúan desempeñando un papel fundamental. Los envíos de dinero realizados por hondureños residentes en el extranjero representan una de las principales fuentes de divisas del país y contribuyen a equilibrar parcialmente la demanda de dólares.
Asimismo, sectores como el turismo, las exportaciones de café y algunos productos agrícolas han mostrado un desempeño relativamente favorable, ayudando a sostener el ingreso de moneda extranjera.
Un ajuste gradual en lugar de una crisis
Analistas coinciden en que la situación actual dista de los escenarios de crisis cambiaria observados en otros países de la región.
Aunque la depreciación continúa, el proceso parece responder más a una estrategia de ajuste gradual que a una pérdida abrupta de confianza en la moneda nacional.
Permitir que el lempira se deslice lentamente frente al dólar puede ayudar a preservar la competitividad de las exportaciones hondureñas y evitar desequilibrios mayores en las cuentas externas.
No obstante, especialistas advierten que la estabilidad cambiaria de largo plazo dependerá de factores más profundos, como el crecimiento de la producción nacional, el fortalecimiento de las exportaciones con mayor valor agregado y una reducción de la dependencia de bienes importados.
Impacto en los hogares
Para los consumidores, la depreciación del lempira suele traducirse en mayores costos para productos importados o vinculados al mercado internacional, incluyendo combustibles, tecnología y algunos alimentos.
Por el contrario, las familias que reciben remesas tienden a beneficiarse, ya que cada dólar enviado desde el exterior se convierte en una mayor cantidad de lempiras.
Las empresas exportadoras también encuentran ventajas en un tipo de cambio más alto, al recibir más moneda nacional por cada dólar generado en ventas internacionales.
Perspectivas para el resto de 2026
Las proyecciones económicas apuntan a que el lempira continuará depreciándose durante el resto del año, aunque a un ritmo más moderado que el observado en 2025.
Mientras las reservas internacionales se mantengan sólidas y las remesas sigan creciendo, el país cuenta con un colchón importante para evitar fluctuaciones abruptas. Sin embargo, los desafíos estructurales que impulsan la demanda de dólares continúan presentes, por lo que la estabilidad definitiva dependerá de la capacidad de Honduras para generar más divisas a través de inversión, producción y exportaciones.
