Honduras enfrenta una nueva alerta sanitaria por el repunte de la tosferina. En las últimas horas, la cifra reportada llegó a 68 casos y seis menores fallecidos, un escenario que ha encendido la preocupación de las autoridades de salud y del personal médico, especialmente por el impacto en recién nacidos y bebés de muy corta edad.
Tegucigalpa, Honduras / La tosferina volvió a colocarse entre los temas de mayor preocupación sanitaria en el país luego de que la Secretaría de Salud reportara un aumento sostenido de contagios y muertes en lo que va de 2026. Los reportes más recientes difundidos por medios nacionales e internacionales que citan a autoridades sanitarias ubican el balance en 68 casos confirmados y seis menores fallecidos, una cifra superior a la reportada a inicios de marzo, cuando se hablaba de 55 casos y cuatro decesos.
El dato más sensible es que la enfermedad está golpeando con mayor dureza a los niños más pequeños. El caso más reciente corresponde a un bebé de un mes de nacido en Cortés, mientras que reportes hospitalarios en el norte del país reflejan una presión creciente sobre la red asistencial. En el Hospital Mario Rivas, por ejemplo, autoridades médicas informaron que tres niños han fallecido por tosferina en lo que va del año y advirtieron que la mayoría de pacientes afectados son menores de seis meses, precisamente el grupo más vulnerable porque aún no completa su esquema de inmunización.
La evolución del brote también deja en evidencia una falla crítica de prevención. Según funcionarios citados por la prensa, en varios de los casos fatales las madres no recibieron la vacuna Tdap durante el embarazo, una dosis clave para transferir anticuerpos al recién nacido. Medios hondureños han reiterado que esta vacuna debe aplicarse entre las semanas 26 y 37 de gestación, mientras que el esquema infantil inicia a los dos meses, con dosis posteriores a los cuatro y seis meses.
Más allá de la estadística, el repunte de la tosferina expone un problema de cobertura y oportunidad. Especialistas del Hospital Mario Rivas señalaron que la vacunación en embarazadas sigue siendo baja y alertaron que muchos de los niños atendidos no estaban vacunados. Ese patrón refuerza la preocupación de que el país no enfrenta solo un brote puntual, sino también brechas persistentes en prevención, control prenatal y acceso oportuno a la inmunización.
La Secretaría de Salud y el personal médico han insistido en un mensaje directo: la tosferina es prevenible, pero puede ser letal cuando alcanza a recién nacidos sin protección. En ese contexto, el avance del brote obliga a redoblar vigilancia, acelerar la vacunación materna e infantil y reforzar la detección temprana, especialmente en las zonas donde ya se observan fallecimientos y hospitalizaciones. Para Honduras, el desafío ya no es solo contener los casos actuales, sino impedir que la enfermedad siga avanzando sobre la población más indefensa.
