Deuda de la ENEE supera los L121,768 millones y vuelve a presionar las finanzas públicas de Honduras

La estatal eléctrica acumula compromisos de largo y corto plazo, deuda con generadores y nuevas emisiones de bonos, mientras el país sigue pendiente de una reforma estructural del sector energético.

La situación financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) vuelve a encender las alertas en Honduras. Al cierre de mayo de 2026, la deuda total de la estatal alcanzó los 121,768 millones de lempiras, una cifra que evidencia el peso creciente del sector eléctrico sobre las finanzas públicas y sobre la capacidad del Estado para sostener subsidios, inversiones y pagos a proveedores.

De acuerdo con datos financieros divulgados por medios económicos, los pasivos de la ENEE aumentaron cerca de un 10% interanual, equivalente a unos 11,151 millones de lempiras adicionales frente a mayo de 2025. La mayor parte de esa deuda corresponde a compromisos externos e internos de largo plazo, que suman 73,438 millones de lempiras, alrededor del 60.3% del total.

El problema no se limita al endeudamiento histórico. La deuda de corto plazo también representa una presión inmediata para la estatal. Los compromisos externos e internos de corto plazo ascienden a 20,671 millones de lempiras, de los cuales más de la mitad corresponde a intereses por pagar. Esto reduce el margen operativo de la empresa y obliga a buscar liquidez en el sistema financiero para cumplir obligaciones urgentes.

Uno de los puntos más sensibles sigue siendo la deuda con los generadores de energía. Según los reportes financieros, ese saldo llegó a 18,940 millones de lempiras, con un incremento de 4,881 millones. La mayor parte corresponde a generadores renovables, a quienes la ENEE adeuda aproximadamente 11,710 millones de lempiras. También se registran obligaciones por compras de energía en el exterior y en el Mercado Eléctrico Regional.

Para enfrentar estos compromisos, el Gobierno ha recurrido a la emisión de Bonos ENEE. Solo al cierre de junio, la estatal realizó dos nuevas emisiones por 4,179 millones de lempiras, con tasas de entre 11% y 13% y plazos de hasta 15 años. En total, las colocaciones recientes ya superan los 7,000 millones de lempiras, recursos destinados principalmente al pago de deuda acumulada con empresas generadoras.

Sin embargo, el uso de bonos permite ganar tiempo, pero no resuelve el problema estructural. En la práctica, la ENEE cambia obligaciones vencidas por nueva deuda financiera, trasladando parte de la presión hacia los próximos años. La Secretaría de Finanzas estima que la estatal requerirá más de 35,434 millones de lempiras en deuda interna entre 2026 y 2029 para cubrir compromisos, incluyendo pagos a generadores.

La crisis de la ENEE se produce en medio de la discusión sobre la reforma del sector eléctrico. Análisis especializados han señalado que la transformación institucional puede ser necesaria, pero insuficiente si no se acompaña de una reducción real de pérdidas, una ruta clara para manejar la deuda heredada y una conducción técnica que evite que los cambios queden únicamente en el papel.

El fondo del problema es que la estatal eléctrica opera con una combinación peligrosa: alto endeudamiento, falta de liquidez, pérdidas técnicas y comerciales, retrasos de pago y dependencia creciente del financiamiento público o bancario. Mientras esa dinámica no cambie, cada nuevo bono o préstamo podrá aliviar momentáneamente la caja de la ENEE, pero también aumentará la carga futura para el Estado.

La situación coloca al sector eléctrico como uno de los principales desafíos económicos de Honduras. Más allá de la discusión tarifaria o de los cortes de energía, el país enfrenta una pregunta de fondo: cómo sanear una empresa estratégica sin trasladar indefinidamente el costo de su crisis a los contribuyentes, a los usuarios y a las próximas administraciones.

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