Inversión pública en Honduras apenas alcanza el 33.9 % y mantiene rezagados sectores clave

De los L46,758 millones disponibles para inversión pública durante 2026, el Gobierno había ejecutado L15,846.9 millones al 10 de julio. Energía, educación y salud presentan algunos de los niveles más bajos, mientras carreteras concentra el mayor avance.

Tegucigalpa, Honduras. La ejecución de la inversión pública continúa avanzando lentamente en Honduras. A más de la mitad de 2026, el Gobierno había utilizado solamente el 33.9 % de los recursos disponibles para proyectos, infraestructura y adquisición de bienes destinados al desarrollo nacional.

El presupuesto vigente para inversión pública asciende a L46,758 millones, después de haber sido aprobado inicialmente por L48,229.6 millones. Al 10 de julio, el gasto ejecutado sumaba L15,846.9 millones, lo que significa que alrededor de dos tercios de los recursos todavía estaban pendientes de utilizarse.

La cifra refleja uno de los principales desafíos que enfrenta la administración del presidente Nasry Asfura: convertir las asignaciones presupuestarias en obras, servicios y proyectos que tengan un efecto directo sobre la economía y la calidad de vida de los hondureños.

Energía, educación y salud muestran los mayores retrasos

Aunque el promedio general de ejecución se encuentra en 33.9 %, el comportamiento varía considerablemente entre los diferentes sectores.

El sector energético dispone de L4,143 millones, pero únicamente había ejecutado L298.4 millones, equivalentes al 7.2 %. Este bajo nivel resulta especialmente preocupante ante los problemas de generación, transmisión y distribución eléctrica que enfrenta el país.

En educación, la ejecución llega apenas al 9.2 %. De los L1,504 millones asignados, se habían utilizado L138.5 millones. Salud presenta un avance de 16 %, con L351.7 millones ejecutados de un presupuesto de L2,194 millones.

El retraso en estos sectores puede traducirse en escuelas que continúan esperando reparaciones, centros hospitalarios con necesidades pendientes y proyectos energéticos que no avanzan al ritmo requerido por los hogares y las empresas.

Transporte y obras públicas también muestra un desempeño limitado. De L3,833 millones presupuestados, se habían ejecutado L726.6 millones, equivalentes al 18.9 %. Por su parte, los proyectos de modernización del Estado alcanzan una ejecución de 29.6 %.

Carreteras lideran la ejecución

El subsector de carreteras presenta el mayor nivel de avance dentro del programa de inversión pública. Cuenta con un presupuesto de L13,297 millones y había ejecutado L7,294.6 millones, lo que representa el 54.9 %.

La descentralización ocupa el segundo lugar, con L4,922.8 millones ejecutados de los L10,898 millones disponibles, equivalente al 45.2 %. Ambos subsectores concentran buena parte del gasto realizado por la administración pública durante el año.

El mayor movimiento en carreteras responde a la reactivación y continuidad de proyectos viales, entre ellos obras de ampliación, rehabilitación y mantenimiento de corredores estratégicos. Sin embargo, la diferencia frente a salud, educación y energía evidencia una ejecución desigual entre las prioridades nacionales.

Gobierno atribuye el retraso a la aprobación tardía del presupuesto

Fuentes técnicas de la Secretaría de Finanzas sostienen que el comportamiento es habitual durante el primer año de una nueva administración, debido al cambio de autoridades y equipos responsables de las unidades ejecutoras.

También señalan que el Presupuesto General de la República de 2026 fue aprobado hasta finales de abril. Durante el primer trimestre, las instituciones tuvieron que trabajar bajo un presupuesto prorrogado, situación que limitó el inicio de procesos administrativos, licitaciones y contrataciones. El informe oficial de Finanzas confirma que las instituciones operaron bajo ese régimen entre enero y marzo.

El Gobierno también ha señalado los procedimientos contemplados en la Ley de Contratación del Estado como uno de los factores que dificultan una ejecución más rápida. Economistas consideran que la normativa debe revisarse, pero advierten que cualquier reforma debe conservar mecanismos estrictos de transparencia y control.

Las proyecciones de Finanzas apuntan a que la inversión pública podría cerrar 2026 con una ejecución de entre 70 % y 75 %. Para alcanzar ese objetivo, las instituciones tendrán que acelerar considerablemente sus procesos durante el segundo semestre.

Menor inversión limita el crecimiento y la generación de empleo

La baja ejecución de la inversión pública no es únicamente un problema administrativo. Cuando el Estado demora la construcción de carreteras, hospitales, escuelas, sistemas eléctricos o proyectos de agua, también retrasa la generación de empleo y la circulación de recursos dentro de la economía.

El impacto alcanza especialmente a las empresas constructoras, proveedores, transportistas y trabajadores que dependen de la actividad generada por los proyectos públicos.

El desafío del Gobierno será acelerar la ejecución sin concentrar el gasto de forma improvisada durante los últimos meses del año. Una mayor rapidez debe ir acompañada de planificación, supervisión y transparencia para evitar que la presión por utilizar los recursos termine debilitando la calidad de las obras.

Honduras necesita que el presupuesto deje de ser solamente una cifra aprobada y se convierta en infraestructura, servicios públicos y oportunidades reales para la población. El segundo semestre será decisivo para determinar si la administración logra recuperar el tiempo perdido y cumplir sus metas de inversión.

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