Estados Unidos / Según la teoría predominante, la vida en la Tierra surgió hace unos 4.000 millones de años a partir de moléculas orgánicas, las cuales evolucionaron desde microorganismos unicelulares hasta formar la diversidad de seres vivos que conocemos hoy. Sin embargo, están surgiendo algunas voces que la cuestionan.
Esta hipótesis se denomina abiogénesis y nos habla de que, a partir de materia orgánica no viva, es decir inorgánica, se creo vida. Para ello, estos compuestos simples evolucionaron en sistemas autorreplicantes complejos (capaces de crear copias de sí mismas a partir de materias primas de su entorno) gracias a una serie de procesos químicos.
El contexto donde prosperaba la abiogénesis es el de la propia creación y evolución de la Tierra en su etapa más primitiva. El planeta nació hace unos 4.500 millones de años y durante ese proceso, entre los cráteres creados por meteoritos que se llenaron de agua y el magma del manto, aparecieron fuentes hidrotermales que se convirtieron en la incubadora ideal para el surgimiento de las primeras formas de vida.
En julio de 2025, el investigador Robert G. Endres, del Imperial College de Londres, publicó en arXiv un estudio científico titulado ‘La irracional probabilidad de ser’ en el que analiza el tema de la abiogénesis y no lo descarta, pero llega a la conclusión de que es una teoría prácticamente imposible.
Para sus análisis, Endres utilizó una serie de modelos matemáticos con los que buscaba calcular el tiempo que tardaría en formarse la primera célula viva a partir de elementos sin vida, de forma natural.
Bajo esa premisa, el matemático británico descubrió que las moléculas que son claves para crear vida tendrían que haberse fusionado en la vida microbiana mucho más rápido de lo que se podría esperar, pues, en circunstancias normales, se degradarían por sí mismas mucho antes de que eso pudiera suceder.
