Mientras Honduras busca atraer más inversión y aprovechar el nearshoring, la experiencia de Próspera ZEDE en Roatán vuelve a ganar atención por sus cifras de empresas activas, empleo hondureño y rapidez para abrir negocios.
Tegucigalpa, Honduras/ El sistema ZEDE vuelve a colocarse en la conversación económica de Honduras con datos que muestran la actividad empresarial real en su proyecto más visible: Próspera ZEDE, en Roatán, reportando 413 empresas activas en 2025 dentro de la zona.
La señal más positiva, según los especialistas, está en el empleo y la inversión ya generados donde se han captado más de US$100 millones en inversión y creado más de 3,400 empleos hondureños y, por carta constitutiva, el 90% de sus empleados debe ser hondureño, los cuales reportan salarios de al menos 25% por encima del salario mínimo nacional, con una mediana salarial reportada de US$1,582 mensuales en 2023.
Estas cifras aparecen en un momento en que Honduras sigue necesitando canales más agresivos para captar capital. El Banco Central de Honduras reportó que el flujo neto de Inversión Extranjera Directa (IED) en 2024 fue de US$993.9 millones, mientras que su Programa Monetario 2025-2026 proyecta que la economía hondureña mantendrá una senda de crecimiento de 3.5% a 4.0% en 2025 y 2026. En ese contexto, cualquier esquema que reduzca burocracia, acelere aperturas empresariales y mejore la competitividad territorial vuelve a ser observado con interés por el mercado.
Disputa legal
El entorno legal, sin embargo, sigue siendo decisivo. El tribunal del CIADI que conoce la disputa entre Honduras Próspera y el Estado hondureño rechazó la objeción preliminar del Estado el 26 de febrero de 2025 y ordenó la continuación del proceso. A esto se suma un giro reciente en el clima institucional: el 6 de marzo de 2026, el CIADI informó oficialmente que el presidente Nasry Juan Asfura firmó el Convenio del CIADI, un movimiento que vuelve a poner sobre la mesa la seguridad jurídica y el arbitraje internacional como parte del marco de atracción de inversiones.
La lectura económica es clara: más allá de la controversia política que ha rodeado al modelo, los datos disponibles muestran que las ZEDE —al menos en el caso de Próspera— siguen siendo capaces de atraer empresas, empleo y capital en Honduras.
En una etapa en la que el país compite por nearshoring, turismo de inversión, servicios globales y tecnología, el debate sobre las ZEDE podría dejar de ser solo jurídico para volver a ser, también, una discusión sobre crecimiento, competitividad y oportunidades concretas para miles de hondureños.

El éxito de estos modelos demuestra que Honduras es un destino competitivo para el capital global
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