Reforma eléctrica vuelve a retrasarse mientras pérdidas presionan las finanzas de la ENEE

La falta de acuerdos en el Congreso postergaría la discusión durante al menos dos semanas, mientras las pérdidas del sistema eléctrico son estimadas en unos 50 millones de lempiras diarios.

La reforma al sistema eléctrico hondureño enfrentará un nuevo retraso en el Congreso Nacional debido a la falta de consensos entre las principales bancadas sobre el modelo que deberá utilizarse para reorganizar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica.

La discusión podría aplazarse durante al menos dos semanas mientras el Partido Liberal termina de preparar una contrapropuesta técnica al proyecto que ya superó dos debates legislativos.

Los legisladores liberales sostienen que todavía deben revisarse aspectos relacionados con la estructura administrativa de la ENEE, el control estatal de sus unidades operativas, la formación de las tarifas y la administración de los subsidios.

Uno de los principales puntos de desacuerdo es la posibilidad de convertir determinadas unidades del sistema eléctrico en sociedades anónimas.

Quienes cuestionan esa figura temen que pueda debilitar el control público sobre los activos de la estatal. Como alternativa, algunos diputados plantean utilizar modelos de alianzas público-privadas sometidos a mecanismos más claros de fiscalización.

La contrapropuesta también busca definir quién realizará la valoración de los activos de la ENEE y cuáles serán los criterios técnicos utilizados para determinar su valor.

Pérdidas continúan mientras avanza el debate

El retraso ocurre mientras diferentes estimaciones ubican las pérdidas del sistema eléctrico en aproximadamente 50 millones de lempiras diarios.

Una parte importante del problema se concentra en la distribución de energía, donde las pérdidas técnicas, el deterioro de la infraestructura, las conexiones irregulares y las dificultades de cobro reducen los ingresos disponibles para invertir en generación y transmisión.

Expertos del sector advierten que Honduras ha aprobado distintas reformas eléctricas durante las últimas décadas sin solucionar los problemas estructurales de la estatal.

La discusión actual no debería limitarse a cambiar la estructura jurídica de la ENEE. También deberá establecer metas verificables para reducir pérdidas, mejorar la facturación, modernizar las redes y transparentar la contratación de energía.

Las bancadas coinciden en que la empresa necesita transformaciones profundas, pero mantienen diferencias sobre la velocidad de la aprobación y el papel que tendrá el sector privado.

El Gobierno y algunos sectores empresariales consideran que la demora aumenta las pérdidas y prolonga la incertidumbre. La oposición sostiene que una reforma apresurada podría comprometer activos estratégicos o crear estructuras administrativas difíciles de fiscalizar.

El Congreso tendrá que encontrar un equilibrio entre la urgencia financiera y la necesidad de aprobar una normativa técnicamente sólida.

Cada semana sin medidas efectivas aumenta la presión sobre las finanzas públicas, pero una reforma sin controles claros tampoco garantizaría la recuperación de la empresa eléctrica.

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