El sector privado señala que las deficiencias del sistema eléctrico, las pérdidas de la ENEE y los problemas de seguridad jurídica continúan debilitando la capacidad del país para atraer nuevos capitales y generar empleo formal.
TEGUCIGALPA.— Las deficiencias del sistema energético hondureño se han convertido en uno de los principales obstáculos para atraer nuevas inversiones y generar empleo formal, advirtió la presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), Anabel Gallardo.
La dirigente empresarial sostuvo que Honduras necesita garantizar un suministro eléctrico confiable, de calidad y a precios competitivos si pretende mejorar su clima de negocios y competir por capital nacional y extranjero.
La advertencia llega mientras el Congreso Nacional discute una reforma al subsector eléctrico que pretende modernizar el funcionamiento de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), ampliar la competencia en la adquisición de energía y reducir las pérdidas que durante años han deteriorado las finanzas de la estatal.
Energía se convierte en un problema para competir
Para el sector privado, el acceso estable a electricidad ya no representa únicamente un problema de servicios públicos.
Las interrupciones, las pérdidas en transmisión y distribución y los costos asociados al sistema terminan repercutiendo directamente en las empresas, elevando gastos de producción y reduciendo la competitividad del país.
Gallardo señaló que Honduras debe ofrecer mejores condiciones si quiere convencer a empresas nacionales y extranjeras de invertir, ampliar operaciones o instalar nuevas plantas productivas.
La preocupación empresarial adquiere mayor relevancia en un momento en que Honduras necesita aumentar los flujos de inversión para generar nuevos puestos de trabajo y acelerar el crecimiento económico.
Las pérdidas de la ENEE están en el centro del debate
Las dificultades financieras de la ENEE constituyen uno de los principales puntos de discusión alrededor de la reforma energética.
Desde el Congreso Nacional se ha señalado que la estatal registra pérdidas cercanas a 50 millones de lempiras diarios y alrededor de 16,000 millones de lempiras anuales, situación que ha llevado a distintos sectores a considerar urgente una modernización profunda de la empresa.
Las reformas actualmente en discusión contemplan mecanismos para aumentar la competencia en la contratación de electricidad, incluyendo la posibilidad de realizar licitaciones públicas internacionales que permitan obtener energía a precios más competitivos.
El Congreso ha insistido en que el proceso no contempla la privatización de la ENEE ni la venta de sus activos.
No todo depende de la electricidad
El COHEP también advirtió que resolver la crisis energética por sí sola no será suficiente para transformar el clima de inversión.
Gallardo señaló la seguridad jurídica como otro factor determinante para los inversionistas y mencionó particularmente las invasiones de propiedades como una situación que puede generar incertidumbre para quienes consideran colocar capital en Honduras.
A ello se suma la seguridad ciudadana, especialmente en zonas con actividad productiva y logística relevante como la Costa Norte.
La combinación de energía cara o poco confiable, incertidumbre jurídica y problemas de seguridad puede convertirse en una barrera para nuevas inversiones y para la expansión de empresas que ya operan en el país.
COHEP reconoce algunas mejoras
Pese a las críticas, el sector empresarial también reconoce avances en algunos procedimientos gubernamentales.
Gallardo destacó la reducción de atrasos en permisos ambientales y de construcción gestionados por la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, así como mejoras en determinados procedimientos del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria relacionados con importaciones y exportaciones.
Sin embargo, el desafío estructural continúa siendo considerable.
La discusión de la reforma energética representa ahora una de las primeras pruebas para determinar si Honduras puede comenzar a corregir uno de los problemas que el sector productivo identifica como determinante para su desarrollo.
Para empresarios e inversionistas, el resultado tendrá consecuencias que irán mucho más allá de la ENEE: de la capacidad de ofrecer energía estable, competitiva y suficiente dependerá también una parte importante de la capacidad de Honduras para atraer capital, producir más y generar nuevos empleos.
