La gasolina superior aumentará L3.32 por galón en Tegucigalpa, mientras el diésel subirá L3.67 y el queroseno registrará el mayor incremento, con L5.73. El Gobierno mantendrá temporalmente el apoyo aplicado a la gasolina regular y al diésel.
Los hondureños enfrentarán una nueva presión sobre sus ingresos a partir del lunes 27 de julio de 2026, cuando entre en vigor una estructura de precios marcada por fuertes aumentos en la mayoría de los combustibles.
La Secretaría de Energía anunció incrementos en las gasolinas, el diésel, el queroseno y el gas licuado de petróleo para vehículos, tanto en Tegucigalpa como en San Pedro Sula. El cilindro de gas doméstico de 25 libras será uno de los pocos productos que permanecerá sin cambios.
Nuevos precios en Tegucigalpa
En la capital, la gasolina superior aumentará L3.32 y alcanzará un precio de L135.16 por galón.
La gasolina regular subirá L1.70, por lo que se venderá a L123.73, mientras el diésel aumentará L3.67 hasta ubicarse en L124.26 por galón.
El queroseno registrará el incremento más fuerte de la semana, con un alza de L5.73 que elevará su precio a L109.39 por galón.
El GLP vehicular aumentará 35 centavos y se cotizará en L47.96, mientras el cilindro de gas doméstico de 25 libras conservará su precio de L249.62.
Aumentos también afectan a San Pedro Sula
En San Pedro Sula, la gasolina superior subirá L3.17 y tendrá un precio de L131.83 por galón.
La gasolina regular aumentará L1.64, hasta alcanzar los L120.45, mientras el diésel se encarecerá L3.61 y se venderá a L120.95 por galón.
El queroseno aumentará L5.59 y alcanzará un precio de L106.05, mientras el GLP vehicular llegará a L44.43 por galón.
El cilindro de gas doméstico mantendrá su valor de L228.47 en la zona norte.
Alzas revierten parte de las rebajas anteriores
Los incrementos anunciados reducen gran parte del alivio generado por las rebajas registradas durante varias semanas y vuelven a colocar los combustibles entre los principales factores de presión sobre la economía familiar.
El Gobierno mantendrá un apoyo económico temporal para la gasolina regular y el diésel. Según la información divulgada, este mecanismo absorberá una parte del incremento que habría tenido que asumir directamente el consumidor.
La medida busca disminuir el efecto sobre el transporte público, el traslado de mercancías, la actividad industrial y los hogares que dependen de vehículos para sus actividades laborales.
Sin embargo, los aumentos podrían trasladarse progresivamente a los precios de alimentos y otros productos, debido a que el diésel es utilizado ampliamente por el transporte de carga, la producción agrícola y distintas actividades comerciales.
Conflictos internacionales presionan los precios
La Secretaría de Energía atribuyó el nuevo ajuste a las variaciones del mercado internacional de hidrocarburos y al aumento de la incertidumbre en rutas estratégicas para el transporte de petróleo y combustibles refinados.
Entre los factores señalados se encuentran las tensiones entre Estados Unidos e Irán, los riesgos para la navegación en el estrecho de Ormuz y las restricciones existentes en la ruta del mar Rojo y el golfo de Adén.
También se mencionó la prohibición rusa a las exportaciones de diésel, vigente desde el 8 de julio, como un elemento que ha reducido la disponibilidad internacional del producto y presionado sus costos de adquisición.
Honduras depende de la importación de combustibles refinados, por lo que las fluctuaciones internacionales, los costos de transporte marítimo y la variación del lempira frente al dólar terminan reflejándose en los precios internos.
Transporte y alimentos podrían resentir el impacto
El aumento del diésel genera especial preocupación debido a su utilización en autobuses, camiones de carga, maquinaria agrícola y equipos empleados por diferentes sectores productivos.
Cuando el precio del combustible aumenta, las empresas de transporte enfrentan mayores gastos para movilizar alimentos, materias primas y productos terminados entre las distintas regiones del país.
Estos costos pueden ser absorbidos temporalmente por los negocios o trasladarse al consumidor mediante aumentos en los precios finales.
El incremento del queroseno también afectará a pequeños comercios, negocios dedicados a la preparación de alimentos y familias de zonas rurales que todavía utilizan este producto para cocinar o realizar otras actividades domésticas.
Nueva presión sobre los hogares
La nueva estructura llega en un momento en que las familias hondureñas ya enfrentan el encarecimiento de los productos de la canasta básica y una pérdida progresiva del poder adquisitivo.
Para los trabajadores que deben movilizarse diariamente en vehículos particulares, el alza significará un mayor gasto semanal. Para quienes utilizan transporte público, el riesgo está en que los operadores soliciten posteriormente revisiones tarifarias.
Aunque el subsidio evitará que la gasolina regular y el diésel absorban la totalidad del incremento internacional, la nueva subida confirma que el mercado energético continuará siendo una fuente de incertidumbre para la economía hondureña.
El comportamiento de los combustibles durante las próximas semanas dependerá de la evolución de los conflictos internacionales, la disponibilidad de productos refinados y las decisiones que adopte el Gobierno para sostener o modificar los mecanismos de apoyo temporal.
