El expresidente volvió al país después de más de cuatro años de ausencia y tras recibir un indulto en Estados Unidos. Una resolución judicial le permite ingresar sin ser detenido, pero deberá comparecer ante un juez el próximo 3 de agosto.
El expresidente Juan Orlando Hernández regresó este domingo 26 de julio a Honduras, marcando su primera entrada al territorio nacional desde que fue extraditado a Estados Unidos en abril de 2022.
Hernández retornó a través del Aeropuerto Internacional de Palmerola, en Comayagua, en medio de un operativo de seguridad y de actividades organizadas por familiares, dirigentes y simpatizantes del Partido Nacional para recibirlo.
El exmandatario gobernó Honduras durante dos periodos consecutivos, entre 2014 y 2022. Poco después de abandonar el poder fue capturado y posteriormente extraditado a Estados Unidos, donde en 2024 recibió una condena de 45 años de prisión por delitos relacionados con narcotráfico y armas.
Juan Orlando Hernández siempre rechazó las acusaciones formuladas en su contra. A finales de 2025 recuperó su libertad después de recibir un indulto del presidente estadounidense Donald Trump, quien sostuvo que el hondureño no había tenido un proceso judicial justo.
Deberá comparecer ante la justicia hondureña
El indulto concedido en Estados Unidos no afecta los procesos abiertos contra Hernández en Honduras. El expresidente deberá presentarse el próximo 3 de agosto ante un juez natural de la Corte Suprema de Justicia por el expediente conocido como Pandora II.
La Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción acusa a Hernández de fraude y lavado de activos por más de 62 millones de lempiras que presuntamente fueron utilizados para financiar su campaña presidencial y los movimientos políticos Azules Unidos y Amigos de JOH.
La investigación general sostiene que una red integrada por exfuncionarios habría participado entre 2010 y 2013 en la aprobación y transferencia de más de 288 millones de lempiras de fondos públicos hacia dos fundaciones. Parte de esos recursos habría terminado en campañas políticas mediante empresas fantasmas, prestanombres y contratos ficticios.
La orden de captura y la alerta internacional que pesaban contra Hernández fueron suspendidas temporalmente luego de que su defensa solicitara que pudiera regresar y presentarse voluntariamente ante la justicia. La medida estará vigente hasta el día programado para su comparecencia, por lo que no fue detenido al ingresar al país.
La defensa del expresidente ha anunciado que solicitará el cierre del proceso, argumentando que otros imputados vinculados al expediente han recibido resoluciones favorables y que la acusación contra Hernández carece de fundamento jurídico.
Un regreso con impacto político
El retorno de Juan Orlando Hernández también ha reactivado el debate sobre la influencia que podría ejercer dentro del Partido Nacional. El exmandatario ha manifestado que no tiene planes electorales inmediatos, aunque tampoco ha descartado completamente una futura participación política.
El presidente Nasry Asfura evitó realizar valoraciones políticas sobre el regreso de Hernández y señaló que el Estado tiene la obligación de recibir a todos los ciudadanos hondureños que ingresan al territorio nacional.
Mientras sus seguidores consideran su retorno como el cierre de una etapa de persecución política, sectores críticos y organizaciones anticorrupción sostienen que el proceso Pandora II representará una prueba para la independencia y credibilidad del sistema judicial hondureño.
La atención política y jurídica se concentrará ahora en la audiencia del 3 de agosto, cuando Juan Orlando Hernández deberá presentarse formalmente ante la justicia y conocer las medidas que serán adoptadas dentro del proceso.
