Crisis hospitalaria: 46 quirófanos permanecen fuera de servicio en Honduras

La red pública dispone de 154 salas quirúrgicas, pero únicamente 108 se encuentran habilitadas. Más de 5,200 pacientes ya superaron el tiempo recomendado para recibir una operación.

Tegucigalpa. La crisis de la red hospitalaria pública continúa golpeando a miles de pacientes: 46 de los 154 quirófanos existentes en Honduras permanecen fuera de funcionamiento, lo que equivale al 30 % de la capacidad quirúrgica nacional.

Esto significa que aproximadamente tres de cada diez salas destinadas a realizar operaciones no pueden utilizarse, mientras 10,948 hondureños permanecen en lista de espera para recibir una intervención médica.

La Asociación para una Sociedad más Justa advirtió que la capacidad operativa de los hospitales se ha deteriorado. En octubre de 2025 se contabilizaban 41 quirófanos inhabilitados, pero para marzo de 2026 la cifra había aumentado a 46, cinco salas más fuera de servicio.

Más de 5,200 pacientes ya están en mora quirúrgica

De las casi 11 mil personas que esperan una operación, 5,251 han superado el tiempo médicamente recomendado para ser intervenidas. Esta población representa aproximadamente el 48 % de la lista nacional y se encuentra oficialmente en mora quirúrgica.

La lista de espera pasó de 10,902 pacientes en enero a 10,948 al cierre de junio. Aunque el aumento parece reducido, los datos mensuales muestran que el sistema continúa recibiendo más pacientes de los que logra operar.

Solo durante junio ingresaron 2,697 nuevos pacientes a la lista, mientras los hospitales públicos realizaron 1,401 cirugías electivas. La diferencia evidencia que la demanda continúa creciendo más rápidamente que la capacidad de respuesta hospitalaria.

La espera prolongada puede provocar que enfermedades inicialmente controlables avancen, aumenten las complicaciones o requieran procedimientos más complejos. Para las familias de bajos ingresos, acudir a una clínica privada tampoco suele ser una alternativa debido al costo de las intervenciones.

Falta mantenimiento, equipo y personal

Los quirófanos permanecen cerrados por diferentes razones. Algunos necesitan reparaciones o mantenimiento, mientras otros carecen de equipamiento, insumos médicos o equipos multidisciplinarios completos para poder realizar operaciones con seguridad.

El problema afecta a centros como el Hospital de Santa Bárbara, el Hospital Regional de El Progreso, el Hospital Doctor Enrique Aguilar Cerrato, el Hospital Regional de Puerto Cortés, el Hospital Escuela y el Hospital San Felipe. Algunas salas se encuentran cerradas por remodelaciones y otras porque no reúnen las condiciones necesarias para operar.

Los hospitales especializados concentran el 69 % de los casos de mora quirúrgica, con 3,598 pacientes. Una de las situaciones más críticas se registra en el Instituto Nacional Cardiopulmonar, conocido como El Tórax, donde el rezago alcanza el 86 % de su lista de espera.

Medidas todavía no se reflejan en los hospitales

La ASJ reconoció que durante 2026 se aprobaron mecanismos extraordinarios para intentar reducir la mora, incluida la Ley de Medidas Excepcionales en febrero y la creación de un fideicomiso en marzo. Sin embargo, la organización sostiene que esas decisiones administrativas todavía no se traducen en una mejora suficiente de la atención.

La organización pidió a la Secretaría de Salud implementar un plan progresivo para recuperar los 46 quirófanos inactivos, agilizar la ejecución de los recursos y simplificar los procesos administrativos que retrasan la compra de equipos e insumos.

La recuperación de las salas cerradas permitiría aumentar el número de operaciones, pero no resolvería por sí sola la crisis. Cada quirófano necesita anestesiólogos, cirujanos, enfermería especializada, medicamentos, material médico y servicios permanentes de mantenimiento.

El desafío para Honduras no consiste únicamente en organizar jornadas quirúrgicas temporales, sino en garantizar que los hospitales tengan capacidad estable para atender a los nuevos pacientes sin volver a acumular miles de casos.

Mientras esa transformación no ocurra, casi 11 mil hondureños continuarán esperando una intervención que puede determinar su recuperación, su calidad de vida y, en los casos más graves, su supervivencia.


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