El Embraer Legacy 600 fue adjudicado por más de 137 millones de lempiras a una empresa mexicana. La operación representa uno de los primeros compromisos de austeridad ejecutados por el gobierno de Nasry Asfura.
Tegucigalpa, Honduras. El presidente Nasry Asfura concretó la venta del avión presidencial de Honduras, cumpliendo uno de los compromisos asumidos ante la población como parte de su política de austeridad y reducción de gastos considerados innecesarios dentro del Estado.
La aeronave, un Embraer Legacy 600 con matrícula FAH-001, fue adjudicada mediante una subasta pública internacional realizada el viernes 10 de julio en las instalaciones de la Base Aérea Hernán Acosta Mejía, en Tegucigalpa.
La empresa mexicana Thebe Ingeniería y Consultoría S.A. de C.V. presentó una oferta de 137,776,390 lempiras, equivalentes a aproximadamente 5.1 millones de dólares, superando en un millón de lempiras el precio base establecido para la subasta.
Una promesa convertida en decisión de gobierno
La Presidencia presentó la operación como el cumplimiento de un compromiso asumido por Asfura con el pueblo hondureño y como una señal de que su administración pretende reducir la ostentación y priorizar el uso responsable de los recursos públicos.
La venta también tiene un importante componente político. Durante años, el avión presidencial se convirtió en un símbolo de los privilegios asociados al poder y de los elevados costos que puede representar para un país con profundas necesidades en salud, educación e infraestructura.
La administración de Xiomara Castro también había anunciado su intención de vender la aeronave, pero el proceso no pudo concretarse debido a problemas relacionados con la documentación y la inscripción del avión como propiedad del Estado. Las nuevas autoridades aseguraron que completaron esos procedimientos antes de convocar la subasta.
Posteriormente, el Congreso Nacional autorizó la comercialización del bien y permitió que la Secretaría de Defensa avanzara con el proceso de venta.
Avión será utilizado como taxi aéreo
Aunque nueve empresas nacionales y extranjeras retiraron las bases para participar en la subasta, Thebe Ingeniería terminó siendo el único ofertante que presentó formalmente una propuesta.
La compañía mexicana presta servicios relacionados con el transporte aéreo no regular y planea utilizar la aeronave como taxi aéreo para vuelos nacionales e internacionales. Su representante informó que el avión será sometido a una revisión mecánica y a modificaciones en su interior antes de incorporarlo a sus operaciones.
El Embraer Legacy 600, con capacidad aproximada para 20 pasajeros, fue adquirido en 2014 durante la administración del expresidente Juan Orlando Hernández por alrededor de 14.8 millones de dólares. La diferencia frente al precio actual responde, entre otros factores, a la antigüedad de la aeronave, su depreciación y las condiciones del mercado aeronáutico.
Sin embargo, el hecho de que únicamente una empresa presentara una oferta podría generar cuestionamientos políticos sobre el nivel de competencia alcanzado durante el proceso. Frente a esas dudas, el gobierno deberá garantizar el acceso a la documentación de la subasta y explicar públicamente cómo se determinó el precio base.
Recursos deberán traducirse en beneficios para la población
Antes de la subasta, autoridades de Bienes del Estado indicaron que los fondos obtenidos serían destinados al fortalecimiento del sistema público de salud. No obstante, al momento de concretarse la operación todavía no se había detallado públicamente el mecanismo presupuestario mediante el cual serán trasladados y ejecutados esos recursos.
La venta representa un ingreso extraordinario para el Estado, pero su verdadero impacto dependerá de que el dinero sea administrado con transparencia y dirigido a proyectos que produzcan resultados visibles para la población.
Para el gobierno de Asfura, la operación constituye una victoria política temprana: permite demostrar el cumplimiento de una promesa concreta y reforzar el mensaje de austeridad con el que inició su administración.
Sin embargo, vender el avión presidencial es apenas una medida simbólica dentro de un aparato estatal que requiere cambios más profundos. El desafío será trasladar esa misma disciplina hacia la reducción del gasto improductivo, la transparencia en las contrataciones y la eficiencia de las instituciones públicas.
La salida del FAH-001 cierra una etapa marcada por controversias sobre su adquisición, mantenimiento y utilización. Al mismo tiempo, abre una obligación para el gobierno: demostrar que los más de 137 millones de lempiras recibidos terminarán convertidos en medicamentos, atención médica, infraestructura o servicios que mejoren directamente la vida de los hondureños.
