Tegucigalpa, Washington / El presidente Nasry Asfura viajó a Estados Unidos como parte de una agenda de alto nivel que incluye su participación en una cumbre en Washington y la firma para el reingreso de Honduras al CIADI, el sistema de arbitraje internacional del Grupo Banco Mundial para disputas entre Estados e inversionistas.
El Gobierno presenta la medida como un mensaje directo de certeza jurídica para atraer inversión y reactivar proyectos productivos, mientras sectores sociales advierten sobre riesgos para la soberanía regulatoria del país.
¿Qué es el CIADI y por qué importa?
El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) es un foro donde se tramitan controversias de inversión (por ejemplo, cuando una empresa alega que un Estado violó compromisos de un tratado o contrato).
Para los gobiernos, pertenecer al CIADI suele interpretarse como un “sello” de acceso a un mecanismo reconocido por inversionistas; para críticos, también puede convertirse en una vía para demandas multimillonarias que presionen políticas públicas.
La ruta del retorno: carta de enero y firma en marzo
En el caso hondureño, el debate no es nuevo. Honduras denunció el Convenio CIADI en 2024 y, por regla del propio tratado, la salida se hizo efectiva seis meses después, el 25 de agosto de 2024, tras la notificación realizada en febrero de ese año.
La administración de Asfura aceleró el retorno desde el inicio de su mandato. Según información divulgada por medios internacionales y nacionales, el presidente solicitó formalmente el reingreso el 27 de enero, mediante comunicación dirigida a la Secretaría General del organismo.
Ahora, la agenda se concreta con un viaje a Washington para formalizar el reingreso, en una fecha que distintas publicaciones sitúan alrededor del 6 de marzo, en paralelo a reuniones políticas y económicas en EE. UU.
El mensaje del Gobierno: “certeza jurídica” y atracción de inversión
Desde Casa de Gobierno, la narrativa es clara: volver al CIADI busca reducir la percepción de riesgo país, facilitar decisiones de inversión y respaldar iniciativas de modernización, empleo y crecimiento.
En la delegación que acompaña al mandatario se mencionan figuras clave del gabinete económico y diplomático, lo que refuerza la señal de que el tema se considera prioritario para la agenda de inversión.
En términos prácticos, el Ejecutivo apuesta a que el retorno: mejore la confianza de inversionistas en proyectos de energía, infraestructura, manufactura y servicios; facilite financiamiento y asociaciones público-privadas al bajar el “costo reputacional” del litigio; y ordene el clima de negocios, ofreciendo una ruta clara para resolver disputas cuando fracasan las negociaciones locales.
Las alertas de organizaciones: el costo de arbitrar “fuera del país”
Sin embargo, la decisión reabre una discusión sensible: ¿cuánto margen tiene el Estado para regular sin exponerse a arbitrajes costosos? Organizaciones y voces críticas insisten en que el retorno al CIADI no garantiza por sí solo seguridad jurídica y puede fortalecer asimetrías a favor de grandes corporaciones, especialmente si el país mantiene tratados y contratos con cláusulas de arbitraje internacional.
El punto de choque es conocido en la región: cuando un Estado introduce reformas (tarifas, concesiones, licencias, ambiente, minería, energía), una empresa puede alegar afectación a expectativas o inversiones y llevar el caso a arbitraje. Para el Gobierno, esa “regla del juego” es precisamente lo que da previsibilidad; para los críticos, puede funcionar como un freno a políticas públicas.
Qué sigue: señales y resultados medibles
Más allá del anuncio, el impacto real se medirá en meses, no en titulares. Tres indicadores clave para seguir:
nuevos anuncios de inversión (montos y empleo) vinculados a la señal de estabilidad;
manejo de disputas existentes y si el retorno cambia la estrategia legal del Estado; reformas internas: tribunales, permisos, transparencia y reglas claras, porque el arbitraje internacional no sustituye un sistema local confiable.
Por ahora, Asfura apuesta a que el retorno al CIADI sea un gesto de confianza hacia mercados y organismos internacionales, en un momento en que Honduras busca reposicionarse en el mapa de inversión regional.
