Aunque el alza mensual refleja un repunte en el costo de vida durante febrero, el comportamiento inflacionario acumulado del año sigue siendo moderado.
Tegucigalpa, Honduras / La inflación mensual en Honduras volvió a registrar presión en febrero de 2026, impulsada principalmente por el encarecimiento de los combustibles de uso vehicular, algunos alimentos perecederos y varios servicios estacionales vinculados al inicio del año lectivo. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró una variación mensual de 0.40%, según datos divulgados por el Banco Central de Honduras (BCH).
El BCH reportó que la inflación acumulada del primer bimestre fue de 0.29%, luego de que enero cerrara con una variación de -0.11%. En términos interanuales, la inflación se ubicó en 3.46% al cierre de febrero, por debajo del 4.75% reportado al cierre de 2025 y dentro del rango de tolerancia de mediano plazo manejado por la autoridad monetaria.
El mayor impacto sobre la inflación mensual provino del rubro de Transporte, que aportó 0.18 puntos porcentuales, debido al incremento en los precios del diésel y de las gasolinas regular y superior. A eso se sumó el rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una contribución de 0.10 puntos, asociada al alza en productos perecederos, afectada en parte por menores cosechas, escasez relativa y mayores costos de producción, incluidos fertilizantes y combustibles. También incidieron Educación, con 0.09 puntos, y restaurantes y servicios de alojamiento, con 0.04 puntos.
El repunte de los combustibles no llega en un vacío. Medios locales reportaron que Honduras acumulaba esta semana ocho incrementos consecutivos en los precios de los carburantes, una dinámica que eleva los costos de transporte, logística y distribución, y que termina trasladándose al precio final de bienes y servicios. En ese contexto, la inflación de febrero se convierte en una señal relevante para hogares, comercios y empresas, especialmente en un momento en que también se discute el ajuste al salario mínimo de 2026.
Aun con ese repunte, el panorama general no apunta por ahora a una pérdida de control inflacionario. El BCH sostiene en su Programa Monetario 2025-2026 que la inflación para el bienio debería mantenerse dentro del rango de tolerancia de 4.0% ± 1.0 punto porcentual, aunque advierte riesgos externos e internos, entre ellos choques en cadenas de suministro, aumento en materias primas y posibles afectaciones climáticas sobre la oferta de alimentos.
Para el consumidor hondureño, la lectura es clara: la presión inflacionaria sigue siendo manejable en términos anuales, pero febrero dejó ver que el bolsillo continúa expuesto a dos focos sensibles de la economía nacional: el precio de los combustibles y el comportamiento de los alimentos básicos. Si estas variables continúan al alza en los próximos meses, podrían marcar el ritmo del costo de vida durante buena parte de 2026.
