Peña Panting incendia las redes: el hombre puede ser discutible, la agenda no

El nombramiento del libertario más conocido de Honduras al frente de la ENEE polarizó las redes en cuestión de horas. Los señalamientos son constantes y merecen respuesta. Pero detenerse ahí sería perder de vista lo importante: cualquier proyecto serio de empleo e inversión en este país merece ser tomado en cuenta.

Tegucigalpa, Honduras / La noticia se conoció el viernes 8 de mayo en el programa Frente a Frente, de Renato Álvarez. Antes de que terminara la emisión, las redes ya ardían. Guillermo Peña Panting —fundador de Fundación Eléutera, secretario técnico de la ZEDE Orquídea, antiguo director del Operador del Sistema y rostro más visible del libertarismo hondureño— había sido designado por el presidente Nasry Asfura como nuevo gerente titular de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica. El primer gerente en propiedad que tendrá la ENEE en 2.310 días.

Pocos nombramientos podían generar tanto ruido en tan poco tiempo.

El revuelo previsible

En las últimas horas se han escuchado las críticas previsibles. Que un libertario reconocido, fundador de Fundación Eléutera y vinculado durante años a la ZEDE Orquídea, llegue a dirigir la mayor empresa pública del país genera ruido, especialmente entre quienes nunca han comulgado con ese modelo. Es entendible: en Honduras, todo nombramiento técnico se lee también en clave ideológica.

También se han planteado preguntas razonables sobre la trayectoria del nuevo gerente en el ecosistema energético y en el de zonas especiales. Son inquietudes que el gobierno hará bien en atender con transparencia y con los mecanismos institucionales que existen para ello. Pero conviene separar el ruido del fondo.Pero también hay que mirar a la ENEEHecho lo anterior, toca cambiar de plano. Porque la otra pregunta que merece respuesta no es solo quién llega, sino a qué llega.La ENEE que recibe Peña Panting el 8 de mayo de 2026 no es una empresa: es, en palabras del propio sector, un hoyo negro de las finanzas públicas. Pierde unos 40 millones de lempiras diarios. Acumula una deuda cercana a los 100.000 millones de lempiras —unos 4.000 millones de dólares—. Sus pérdidas técnicas y no técnicas oscilan entre el 36 % y el 38 % de toda la energía generada, lo que equivale a perder 20 millones de dólares al año por cada punto porcentual. En cuatro años, el gobierno saliente triplicó la planilla, pasando de 3.500 a 6.500 empleados. Y, sobre todo, lleva más de seis años sin gerente titular: 2.310 días en los que la institución más importante del sector productivo hondureño ha sido administrada por interinatos, comisiones interventoras y figuras que ni siquiera podían tomar decisiones de fondo.

Cualquier persona que llegue a esa silla tiene un mandato implícito: dejar de perder. Y para eso hay que tener tres cosas que a Peña, con todos sus matices, no se le pueden negar: conocimiento técnico del mercado eléctrico —fue director del Operador del Sistema y ha estado dentro del despacho energético—, capacidad de diálogo con generadores, banca multilateral e inversionistas, y voluntad política para tomar decisiones impopulares. La negociación con el FMI, según anunció el propio ministro Eduardo Oviedo, está prácticamente cerrada. Los bonos soberanos para pagar a generadores ya fueron solicitados. La emisión de 700 millones de dólares programada para enero de 2027 condiciona la sostenibilidad fiscal del país. Alguien tiene que ejecutar todo eso. Y tiene que hacerlo ya.

Lo que está realmente en disputa.

Buena parte de la indignación en redes contra Peña Panting no es contra Peña Panting. Es contra el modelo que él representa: ZEDE, libertarismo, atracción agresiva de inversión extranjera, mercados abiertos, reducción del Estado. Es legítimo discutir ese modelo. Pero hay un dato que ningún sector serio puede ignorar: Honduras es el país centroamericano con peor desempeño en empleo formal en la última década, y mes a mes pierde a miles de jóvenes que se van por la ruta del norte porque aquí no encuentran cómo ganarse la vida con dignidad.

Frente a ese drama, quienes denuncian un nombramiento tienen la obligación de proponer qué se hace, mañana lunes, con una empresa que pierde 40 millones de lempiras al día, con una deuda equivalente al 13 % del PIB y con un sistema eléctrico que amenaza apagones por sobreconsumo en pleno mayo. Ahí, la conversación se vuelve incómoda para la oposición, porque las propuestas concretas escasean.

La persona y la agenda

Lo razonable, desde una posición que cree en la libertad económica pero que también cree en la transparencia, es ser claro en dos direcciones a la vez.

Hacia el gobierno: los señalamientos sobre Peña Panting no se borran solos. La declaración patrimonial debe ser pública, las excusas en decisiones que afecten a empresas en las que ha tenido vínculos deben ser explícitas, y el escrutinio mediático sobre cada contrato debe ser bienvenido, no resistido.

Hacia los críticos: descalificar a Peña Panting solo por ser libertario, o por venir de la ZEDE Orquídea, no es un argumento. Es una etiqueta. Y las etiquetas no resuelven la crisis de la ENEE, no atraen inversión, no generan los empleos que este país necesita. La pregunta de fondo no es si nos gusta el perfil del gerente. La pregunta es si las decisiones que tome en los próximos doce meses reducen pérdidas, atraen capital privado al sector, modernizan la transmisión y empiezan a sacar a la empresa del agujero. Esa es la única medida que importa.Honduras lleva demasiado tiempo discutiendo personas en lugar de proyectos. Cualquier iniciativa seria —venga del libertarismo, del nacionalismo o de donde sea— que tenga al empleo y a la atracción de inversión como norte, merece ser leída por su contenido, no por la etiqueta de quien la firma.

Peña Panting puede no ser, para muchos, la persona ideal. Pero la agenda que se ha puesto sobre la mesa —rescatar la ENEE, atraer inversión, generar empleo formal— es exactamente la que Honduras necesita.

Si en doce meses esa agenda muestra resultados, los señalamientos quedarán como ruido. Si no los muestra, los señalamientos se habrán quedado cortos. Esa es la apuesta. Y conviene que el país la siga de cerca.

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