La inversión extranjera directa disminuyó 27 % durante el primer trimestre de 2026. Aunque las empresas instaladas reinvirtieron parte de sus ganancias, la llegada de capital fresco continúa siendo limitada.
La Inversión Extranjera Directa en Honduras alcanzó 213.4 millones de dólares entre enero y marzo de 2026, una reducción del 27 % frente a los 292.3 millones registrados durante el mismo periodo de 2025.
En términos absolutos, el país recibió aproximadamente 78.9 millones de dólares menos que un año atrás, confirmando la pérdida de impulso de uno de los principales indicadores utilizados para medir la confianza de las empresas internacionales en la economía hondureña.
La inversión depende de empresas que ya están en Honduras
El principal soporte de la inversión extranjera no fue la llegada de nuevas compañías, sino la reinversión de utilidades realizada por empresas que ya operan en el país.
Este componente alcanzó los 445.3 millones de dólares, un crecimiento interanual superior al 50 %. Sin embargo, las acciones y otras participaciones de capital —el indicador más cercano al ingreso de nuevos recursos— sumaron apenas 8.3 millones de dólares.
Las cifras muestran que algunas empresas establecidas continúan apostando por mantener o ampliar sus operaciones, pero Honduras todavía enfrenta dificultades para atraer una nueva ola de proyectos internacionales.
El problema no está únicamente en cuánto dinero permanece dentro del país, sino en la escasa llegada de inversiones capaces de crear nuevas plantas, ampliar la producción, introducir tecnología y generar oportunidades laborales.
Salida de $240 millones golpea el resultado
El desempeño general también fue afectado por una salida neta de 240.2 millones de dólares en operaciones de endeudamiento entre empresas relacionadas.
Según el informe del Banco Central de Honduras, este comportamiento estuvo vinculado principalmente con créditos comerciales, cuentas por cobrar y operaciones de compañías relacionadas con la industria maquiladora y la exportación de bienes.
La salida de estos recursos contrarrestó el crecimiento de las utilidades reinvertidas y redujo el resultado final de la inversión extranjera durante el trimestre.
Sector financiero concentra los recursos
Las actividades financieras y de seguros concentraron el 69 % de la inversión extranjera registrada, equivalente a 156.1 millones de dólares.
El comercio, los hoteles y los restaurantes ocuparon la segunda posición, con 94.2 millones de dólares. También se registraron movimientos en manufactura, minería y otras actividades productivas.
La elevada concentración en pocos sectores plantea el desafío de diversificar la inversión hacia áreas con mayor capacidad para transformar la estructura productiva del país, como tecnología, infraestructura, energía, agroindustria avanzada y servicios especializados.
Una señal de alerta para Honduras
La caída ocurre mientras otros indicadores ofrecen resultados mixtos. El Producto Interno Bruto creció 3.6 % durante el primer trimestre de 2026, mientras las exportaciones de bienes aumentaron 4.1 % al cierre de mayo.
Sin embargo, las importaciones también crecieron y alcanzaron 8,778.4 millones de dólares, ampliando el déficit comercial en 337.2 millones respecto al año anterior.
La economía hondureña continúa avanzando, pero la reducción de la inversión extranjera revela que ese crecimiento todavía no está acompañado por una llegada sólida de nuevos capitales internacionales.
Para revertir la tendencia, Honduras deberá mejorar la seguridad jurídica, simplificar los trámites, reducir los costos de operación, garantizar un suministro energético confiable y ofrecer condiciones estables a los inversionistas.
La competencia regional también obliga al país a actuar con rapidez. Cada inversión que no llega a Honduras puede trasladarse hacia otra nación centroamericana con mejores condiciones logísticas, institucionales o fiscales.
El dato más preocupante no es solamente la caída del 27 %, sino que los nuevos aportes de capital se limitaron a 8.3 millones de dólares. Esa cifra expone una economía sostenida principalmente por empresas que ya están presentes, mientras la llegada de nuevos inversionistas continúa prácticamente estancada.
