La tasa de desempleo femenino alcanzó el 6.8 %, casi el doble de la registrada entre los hombres, mientras miles de profesionales continúan trabajando en puestos inferiores a su preparación.
Más de 117 mil mujeres se encuentran desempleadas en Honduras, una cifra que evidencia las dificultades que enfrenta la población femenina para ingresar y permanecer en el mercado laboral.
La secretaria técnica del Comité de Género del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), Adela Fiallos, advirtió que la tasa de desempleo entre las mujeres llegó al 6.8 %, frente al 3.7 % registrado entre los hombres. El indicador femenino aumentó dos puntos porcentuales respecto al año anterior.
La diferencia no responde únicamente a la disponibilidad de puestos de trabajo. De acuerdo con el análisis del sector privado, todavía existen sesgos durante los procesos de contratación y actividades económicas consideradas tradicionalmente exclusivas para hombres, incluso cuando las aspirantes cuentan con la formación necesaria.
El problema contrasta con el avance educativo de las hondureñas. Cada vez más mujeres obtienen títulos universitarios y formación profesional, pero muchas terminan ocupando empleos por debajo de su nivel de preparación, provocando que una parte importante del talento disponible sea desaprovechada por la economía nacional. El Instituto Nacional de Estadística calcula que la fuerza laboral femenina supera los 1.7 millones de personas.
Desempleo golpea directamente a los hogares
El impacto se extiende más allá de las trabajadoras. Según los datos presentados, el 38 % de las mujeres que tienen empleo son también jefas de hogar, por lo que la pérdida o ausencia de ingresos compromete el bienestar de familias completas.
Las responsabilidades relacionadas con el cuidado de hijos, adultos mayores y personas dependientes también continúan recayendo principalmente sobre las mujeres. Esta carga puede obligarlas a rechazar oportunidades, abandonar puestos de trabajo o incorporarse a actividades informales con menor estabilidad y protección social.
La mayor incidencia del desempleo femenino se concentra en el Distrito Central, seguido por otras áreas urbanas y San Pedro Sula. Esta distribución muestra la necesidad de conectar de manera más eficiente a las mujeres calificadas con las oportunidades disponibles en diferentes regiones del país.
Ante esta situación, el COHEP planteó la necesidad de impulsar políticas públicas que faciliten la contratación femenina, amplíen el empleo formal y promuevan una distribución más equilibrada de las responsabilidades familiares.
Reducir la brecha laboral requerirá la participación conjunta del Gobierno, la empresa privada y las instituciones educativas. Incorporar plenamente a las mujeres al mercado laboral no representa únicamente una política de igualdad, sino una condición necesaria para aumentar la productividad, fortalecer los ingresos familiares y acelerar el desarrollo económico de Honduras.
