Ormuz pone en alerta a Honduras: petróleo vuelve a subir y amenaza combustibles e inflación

La incertidumbre sobre la reapertura de la principal arteria petrolera del planeta empujó nuevamente al alza el crudo. Para Honduras, una crisis prolongada podría traducirse en una factura petrolera más cara y nuevas presiones sobre transporte, alimentos y costo de vida.

La crisis en el estrecho de Ormuz vuelve a colocar al petróleo en el centro de las preocupaciones económicas mundiales y sus efectos podrían sentirse también en Honduras.

El crudo Brent cerró el viernes 7 de agosto en US$83.55 por barril, después de subir 1.3%, mientras los mercados reaccionaban a la incertidumbre sobre las negociaciones para normalizar el tránsito marítimo por el estrecho.

Ormuz no es una ruta cualquiera. Antes del actual conflicto, por este reducido paso entre Irán y Omán circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas natural licuado comercializados mundialmente, convirtiéndolo en uno de los puntos más sensibles de toda la economía internacional.

Este sábado surgieron señales contradictorias.

Irán y Omán aseguran estar cerca de alcanzar un acuerdo sobre una nueva ruta para la navegación. Sin embargo, Teherán advirtió que ese entendimiento, por sí solo, no significaría la reapertura completa del estrecho y mantiene otras condiciones dentro de las negociaciones.

Al mismo tiempo, Emiratos Árabes Unidos denunció que una embarcación vinculada a la petrolera estatal ADNOC fue alcanzada por un misil mientras atravesaba Ormuz. No se reportaron heridos, pero el incidente demuestra que el riesgo para la navegación comercial continúa.

Honduras no está fuera de la crisis

Aunque el conflicto ocurre a miles de kilómetros de Centroamérica, Honduras es particularmente sensible a las variaciones internacionales de los combustibles.

El país importa derivados del petróleo para abastecer automóviles, transporte de carga, industria y parte de su generación eléctrica. Eso convierte cualquier incremento prolongado de los precios internacionales en un posible aumento de la factura que Honduras debe pagar en dólares por energía.

El impacto tampoco termina en las gasolineras.

Cuando sube el combustible también aumentan los costos del transporte de mercancías, producción agrícola, distribución de alimentos y operación de numerosas empresas. Si ese encarecimiento se mantiene durante varias semanas, puede trasladarse progresivamente hacia los precios que pagan los consumidores.

El propio Banco Central de Honduras considera la evolución de los precios internacionales del petróleo entre los principales choques externos capaces de afectar a la economía nacional.

El problema no es solo cuánto cuesta el petróleo

La preocupación internacional gira ahora alrededor de cuánto tiempo permanecerá parcialmente restringido Ormuz.

Una reapertura estable podría provocar una reducción de la prima de riesgo incorporada actualmente al petróleo. Pero una ruptura de las negociaciones, nuevos ataques contra embarcaciones o mayores restricciones al tránsito podrían producir exactamente el efecto contrario.

La crisis también ha incrementado los riesgos para navieras y aseguradoras, por lo que incluso el petróleo que logra salir del Golfo puede enfrentar costos logísticos superiores.

Para Honduras, por tanto, lo que ocurra durante los próximos días entre Irán, Omán y Estados Unidos tendrá consecuencias que van mucho más allá de Oriente Medio.

Una prolongación de la crisis de Ormuz podría terminar llegando al bolsillo de los hondureños en forma de combustibles más caros, mayores costos de transporte y nuevas presiones sobre la inflación.

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