El país captó apenas $213 millones en inversión extranjera directa durante el primer trimestre de 2026, mientras economistas estiman que Honduras necesitaría atraer unos $4,200 millones anuales para crear entre 70,000 y 80,000 nuevos empleos.
Honduras enfrenta uno de sus principales desafíos económicos de 2026: atraer suficiente inversión para generar empleo formal en momentos en que la llegada de capital extranjero registra una fuerte desaceleración.
Investigadores vinculados a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) estiman que el país necesitaría captar alrededor de $4,200 millones anuales en inversión extranjera directa (IED) para generar entre 70,000 y 80,000 nuevos puestos de trabajo.
La meta contrasta considerablemente con los niveles actuales.
Según cifras del Banco Central de Honduras citadas en el reporte, durante el primer trimestre de 2026 ingresaron $213 millones en inversión extranjera directa, frente a los $292 millones registrados durante el mismo período de 2025.
La diferencia representa una caída cercana a $79 millones, equivalente a aproximadamente un 27% interanual.
Una brecha de miles de millones de dólares
El exjefe del área de Economía de la UNAH, Henry Rodríguez, considera que mejorar la capacidad del país para atraer capital extranjero será uno de los principales retos económicos del actual gobierno.
Rodríguez sostiene que Honduras debe mejorar elementos como el clima de negocios, la percepción de riesgo y las condiciones generales para invertir.
Según sus cálculos, los $4,200 millones anuales permitirían impulsar la creación de entre 70,000 y 80,000 empleos.
La distancia respecto a los niveles actuales es considerable. Si el ritmo de captación observado durante el primer trimestre se mantuviera durante todo el año, Honduras continuaría muy por debajo de esa referencia.
Rodríguez también advierte que el ahorro interno del país resulta insuficiente para financiar por sí solo el nivel de inversión productiva necesario, haciendo especialmente importante la llegada de capital externo.
Menos inversión, menos oportunidades de empleo
La expresidenta del Colegio Hondureño de Economistas, Amparo Canales, relaciona directamente la reducción de la inversión con las dificultades del mercado laboral.
Canales advierte que Honduras no necesita únicamente más puestos de trabajo, sino empleos de calidad que permitan superar el subempleo y los bajos ingresos.
La situación resulta especialmente delicada porque se estima que ocho de cada diez trabajadores hondureños se encuentran dentro de la economía informal, dejando a una amplia proporción de la población sin acceso pleno a seguridad social, estabilidad laboral y mejores condiciones salariales.
Los economistas señalan que una menor llegada de capital también limita la creación de nuevas empresas, ampliaciones industriales, modernización productiva y generación de empleos formales.
Confianza de los inversionistas, el desafío central
Entre los factores que podrían estar afectando la llegada de inversión aparecen la inseguridad jurídica, incertidumbre empresarial, costos de producción, deficiencias de infraestructura, problemas energéticos y la necesidad de mejorar el clima general de negocios.
El ministro de Inversión, Epaminondas Marinakys, reconoce que recuperar la confianza del capital internacional será un proceso gradual.
El funcionario aseguró que existen empresas extranjeras analizando oportunidades en Honduras, incluida una compañía japonesa, pero explicó que los inversionistas de largo plazo realizan evaluaciones financieras, jurídicas y económicas antes de comprometer capital.
Para el Gobierno, parte del reto será demostrar que las condiciones ofrecidas a los inversionistas pueden mantenerse en el tiempo.
Honduras necesita revertir la tendencia
La caída del 27% registrada durante los primeros meses de 2026 llega precisamente cuando Honduras necesita acelerar su crecimiento económico y ampliar su capacidad para absorber a decenas de miles de personas que ingresan cada año al mercado laboral.
El desafío no consiste únicamente en recuperar los niveles de inversión del año anterior.
Si el país pretende acercarse a los $4,200 millones anuales planteados por los especialistas, necesitará multiplicar varias veces su capacidad actual de atraer capital extranjero, fortalecer la seguridad jurídica, mejorar infraestructura y energía y generar un entorno capaz de competir con otros destinos de inversión de Centroamérica y América Latina.
En ese escenario, la inversión extranjera se perfila como uno de los indicadores económicos más importantes para medir la capacidad del nuevo gobierno de generar confianza, crecimiento y empleo durante los próximos años.
