Gobierno de Asfura recibe nota de 3.82 y enfrenta una fuerte señal de descontento ciudadano

La economía, el desempleo y el elevado costo de vida encabezan las preocupaciones de los hondureños, mientras organizaciones de sociedad civil piden al Ejecutivo escuchar el mensaje de la población y responder con resultados concretos.

TEGUCIGALPA, HONDURAS.— Los primeros cien días del Gobierno del presidente Nasry “Tito” Asfura recibieron una calificación promedio de apenas 3.82 sobre 10, de acuerdo con el más reciente Sondeo de Opinión Pública elaborado por el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús (ERIC-SJ).

El resultado representa una seria señal de inconformidad ciudadana para una administración que inició su mandato con la promesa de generar empleo, mejorar los servicios públicos y recuperar la confianza en las instituciones del Estado.

Según el estudio, el 74.2 % de los hondureños consultados afirmó no identificar ningún logro concreto durante los primeros meses de gestión. Además, el 70 % manifestó no sentirse satisfecho con el desempeño del Gobierno, frente a un 29.8 % que expresó una valoración favorable.

La mitad de los encuestados, equivalente al 50.6 %, calificó los primeros cien días de la administración como malos o muy malos, mientras solamente el 27.3 % los consideró buenos o muy buenos.

Uno de los resultados más preocupantes para el Ejecutivo es que el 74.8 % de la población considera que el nuevo Gobierno representa “más de lo mismo” en comparación con administraciones anteriores. Apenas el 23.1 % cree que Asfura está impulsando un cambio positivo para Honduras.

Economía y desempleo concentran el malestar

La difícil situación económica aparece como la principal causa del descontento. El 48.2 % de los ciudadanos identificó el elevado costo de vida, el desempleo y la pobreza como el principal fracaso del Gobierno durante sus primeros cien días.

La inseguridad y la violencia ocuparon el segundo lugar entre los problemas señalados, seguidas por las deficiencias que persisten en los sistemas públicos de salud y educación.

Más de la mitad de los consultados, un 52.7 %, considera que la prioridad del presidente durante este año debe ser la generación de empleo y el fortalecimiento de la economía nacional.

El dato refleja la presión que enfrentan miles de hogares hondureños, especialmente aquellos que dependen del trabajo informal, padecen ingresos insuficientes o encuentran dificultades para cubrir el costo de los alimentos, los servicios básicos, el transporte y los medicamentos.

La falta de oportunidades laborales también golpea con particular fuerza a los jóvenes, muchos de los cuales enfrentan un mercado incapaz de absorber a quienes terminan sus estudios o buscan incorporarse por primera vez a una actividad productiva.

ASJ pide al Gobierno escuchar a la población

El director ejecutivo de la Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ), Carlos Hernández, pidió al Gobierno no desestimar los resultados del sondeo y reconocer que Honduras atraviesa una “multicrisis” económica, social e institucional.

Hernández advirtió que la calificación obtenida por el presidente debe interpretarse como una señal de alerta y no como una medición que pueda ser ignorada por el oficialismo.

A criterio del representante de ASJ, el malestar ciudadano está relacionado directamente con la falta de empleo, el costo de vida, la inseguridad y las deficiencias en servicios esenciales como la salud y la educación.

La organización considera que escuchar a la población no debe reducirse a una estrategia de comunicación, sino traducirse en políticas públicas capaces de mejorar de manera visible las condiciones de vida de los hondureños.

Cuestionamientos sobre transparencia

El sondeo también refleja una fuerte percepción de falta de transparencia. El 64.8 % de los ciudadanos consultados considera que el Gobierno no actuó de manera transparente durante sus primeros cien días.

Otro 59.5 % cree que el presidente Asfura estaría siendo influenciado o manipulado por otros actores. Entre quienes sostienen esta percepción, el Gobierno de Estados Unidos aparece como el principal poder externo mencionado.

La encuesta también recoge cuestionamientos relacionados con las elecciones generales de 2025. El 64.7 % de la población considera que hubo fraude electoral, mientras el 65.1 % cree que el proceso debilitó la democracia hondureña.

Estos resultados representan un desafío adicional para el mandatario, quien no solamente deberá mejorar su valoración mediante acciones concretas, sino fortalecer la legitimidad y la confianza ciudadana en las instituciones públicas.

Una advertencia temprana para el Ejecutivo

El estudio fue realizado entre el 12 y el 23 de mayo de 2026 mediante 1,559 entrevistas personales en hogares de 16 departamentos del país. La investigación posee un margen de error de más o menos 2.5 % y un nivel de confianza del 95 %.

Aunque el sondeo mide percepciones ciudadanas y no constituye una auditoría técnica de la administración pública, sus resultados muestran con claridad las áreas donde la población espera respuestas inmediatas.

La baja calificación no determina necesariamente el rumbo de los próximos años, pero coloca al Gobierno ante la necesidad de corregir prioridades, comunicar mejor sus acciones y, principalmente, demostrar resultados en empleo, economía, seguridad, salud y educación.

Pese al descontento expresado, el estudio encontró que el 58.6 % de la población todavía siente esperanza al pensar en el futuro de Honduras. Ese dato ofrece al Ejecutivo un margen para recuperar confianza, pero también advierte que las expectativas ciudadanas podrían deteriorarse si las promesas no comienzan a reflejarse en la vida cotidiana.


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