El analista Rafael Jerez advierte que la desconfianza sobre las elecciones, la falta de un liderazgo presidencial visible y la persistencia de los problemas económicos están debilitando la imagen de la nueva administración.
Tegucigalpa, Honduras. Una fuerte percepción de fraude en las elecciones generales de 2025 se ha convertido en uno de los principales obstáculos políticos para el gobierno del presidente Nasry Asfura durante sus primeros meses de gestión.
Los resultados del Sondeo de Opinión Pública 2026, elaborado por el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús, ERIC-SJ, muestran que el 64.7 % de las personas consultadas considera que hubo fraude electoral. Además, el 60.6 % identifica a Salvador Nasralla como el verdadero ganador de las elecciones, frente al 31.7 % que señala a Asfura.
La medición fue realizada entre el 12 y el 23 de mayo, con una muestra de 1,559 personas mayores de 18 años residentes en 16 de los 18 departamentos del país. El estudio tiene un margen de error de más o menos 2.5 % y un nivel de confianza del 95 %. La gestión presidencial recibió una calificación promedio de 3.82 sobre 10.
Discursos fortalecieron la desconfianza
El analista Rafael Jerez explicó que la percepción de irregularidades fue fortalecida por los discursos promovidos desde el partido Libertad y Refundación, así como por sectores políticos vinculados a Salvador Nasralla.
A criterio del analista, el gobierno no anticipó el impacto que estos cuestionamientos tendrían sobre su legitimidad durante los primeros meses de gestión. Aunque Nasry Asfura fue proclamado oficialmente ganador por el Consejo Nacional Electoral, una parte importante de la población continúa manifestando dudas sobre el proceso.
Jerez señaló que este escenario no necesariamente demuestra que el fraude ocurrió, pero evidencia que la administración inició su mandato con un problema de credibilidad que no ha logrado resolver mediante una estrategia de comunicación, apertura institucional o acercamiento con los sectores inconformes.
Falta de liderazgo presidencial
Otro de los problemas identificados es la ausencia de un liderazgo presidencial fuerte, visible y capaz de transmitir control sobre los desafíos nacionales.
Según Jerez, la población necesita observar una conducción clara desde la Presidencia, especialmente frente a problemas como el desempleo, la crisis económica, el deterioro de los servicios públicos y la inseguridad.
Sin esa presencia, explicó, resulta difícil que los ciudadanos perciban un cambio real respecto a administraciones anteriores. El sondeo señala que el 74.2 % de las personas consultadas no identifica ningún logro durante los primeros cien días del gobierno, mientras el 74.8 % considera que la actual administración representa “más de lo mismo”.
Relación con Estados Unidos no ha sido capitalizada
La influencia del presidente estadounidense Donald Trump también aparece como un elemento relevante dentro del estudio. El 80.7 % de los encuestados considera que su respaldo público influyó mucho o algo en el resultado electoral que favoreció a Asfura.
Jerez considera que, pese al peso que tuvo esta relación durante la campaña, el gobierno hondureño todavía no ha logrado transformarla en resultados políticos, económicos o diplomáticos visibles para la población.
Desde su perspectiva, la cercanía con Washington podría utilizarse para atraer inversiones, fortalecer la cooperación, generar empleo y mejorar la posición internacional de Honduras. Sin embargo, esa alianza aún no ha sido presentada como parte de una estrategia clara de desarrollo nacional.
Economía y desempleo dominan las preocupaciones
Más allá del conflicto electoral, los principales problemas de la población continúan siendo económicos y sociales. El 24.6 % identifica la situación económica como el mayor desafío del país, seguido por el desempleo con un 23.9 %, la delincuencia y la inseguridad con un 20 %, y las deficiencias en salud y educación con un 16.9 %.
El sondeo también refleja un profundo desgaste de la confianza en instituciones como el Congreso Nacional, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Nacional Electoral y los partidos políticos. Las iglesias continúan figurando entre las instituciones con mejores niveles de confianza ciudadana.
Para Jerez, los resultados no deberían interpretarse únicamente como un ataque contra el gobierno, sino como una herramienta para corregir el rumbo. Asfura todavía cuenta con aproximadamente tres años y medio de mandato para fortalecer su liderazgo, mejorar la gestión pública y recuperar la confianza de la población.
El reto principal será convertir las promesas de cambio en resultados concretos que puedan observarse en el empleo, la economía, la educación, la salud y la seguridad. De lo contrario, la percepción de ilegitimidad podría continuar condicionando la capacidad del gobierno para impulsar su agenda.
