Sequía pone a 75 municipios al borde de la alerta roja y amenaza la seguridad alimentaria en Honduras

La falta prolongada de lluvias continúa agravando la situación en amplias zonas de Honduras y mantiene a 75 municipios del Corredor Seco bajo Alerta Amarilla, mientras las autoridades analizan elevar el nivel a Alerta Roja ante el deterioro de las condiciones climáticas.

Los departamentos de Choluteca, Valle, El Paraíso, Francisco Morazán, Comayagua y La Paz se encuentran entre los territorios más golpeados. La combinación del fenómeno de El Niño, la canícula y el déficit acumulado de precipitaciones está afectando las fuentes de agua y provocando pérdidas en actividades agrícolas y ganaderas.

El Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos) ha advertido que existe una alta posibilidad de que varios de los municipios actualmente en Alerta Amarilla tengan que pasar a Alerta Roja si las lluvias no se recuperan. Las autoridades reportaron importantes déficits de precipitación durante mayo, junio y julio, mientras las perspectivas para los siguientes meses continúan siendo desfavorables.

La preocupación va más allá del abastecimiento de agua. Al menos un millón de personas podrían encontrarse en riesgo de inseguridad alimentaria como consecuencia directa de la sequía, especialmente en comunidades rurales cuya economía depende de la producción de granos básicos. Maíz, frijol y café figuran entre los cultivos afectados, mientras la ganadería enfrenta escasez de pastos y mayores dificultades para alimentar el hato.

De los 75 municipios incluidos en el plan gubernamental de respuesta, 38 han sido identificados como prioritarios por presentar mayores riesgos relacionados con seguridad alimentaria. Las acciones previstas incluyen distribución de alimentos, abastecimiento de agua, apoyo agrícola y atención sanitaria.

La crisis también comienza a movilizar mayores recursos públicos. Este lunes 10 de agosto, el Gobierno anunció que adelantará más de L1,100 millones en transferencias correspondientes a julio, agosto y septiembre para las 75 alcaldías afectadas, dando prioridad inicialmente a los municipios con menor capacidad financiera propia.

Honduras enfrenta así una emergencia que podría dejar de ser exclusivamente climática para convertirse en un problema económico y social de mayor alcance. La duración de la sequía y el comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas serán determinantes para evitar mayores pérdidas agrícolas y un aumento de las comunidades que requieran asistencia.

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