Taiwán ensaya cómo resistir una ofensiva mientras aumenta la tensión con China

La isla desarrolla sus mayores ejercicios militares del año con tropas, drones, defensa costera y simulaciones de interrupción de comunicaciones. El pulso con Pekín vuelve a colocar al estrecho de Taiwán entre los puntos geopolíticos capaces de sacudir el comercio y la industria tecnológica mundial.

Taiwán inició una nueva fase de sus ejercicios militares Han Kuang, diseñados para comprobar cómo responderían sus fuerzas armadas y su gobierno ante una eventual ofensiva o bloqueo de China.

Este sábado, el presidente taiwanés Lai Ching-te supervisó maniobras de defensa costera desde una embarcación militar en Kaohsiung. Durante los ejercicios se probaron sistemas de vigilancia, drones y coordinación entre la Marina y la Guardia Costera para responder ante un posible ataque marítimo.

Las maniobras duran diez días y este año intentan reproducir condiciones de guerra de manera más realista, reduciendo ejercicios previamente ensayados y obligando a los comandantes a reaccionar ante situaciones cambiantes.

Taiwán se prepara para una guerra diferente

Los ejercicios no se concentran únicamente en grandes enfrentamientos militares.

Taiwán también está ensayando cómo mantener funcionando al Estado si las comunicaciones son interrumpidas, cómo proteger infraestructura estratégica y cómo movilizar recursos civiles en medio de una crisis.

Por primera vez, las autoridades redujeron deliberadamente la velocidad de las redes móviles para recrear problemas de comunicación durante un conflicto. También se realizaron ejercicios de protección de aeropuertos, reparación rápida de pistas y traslado de instalaciones estratégicas.

Más de 20,000 reservistas participan en esta edición de Han Kuang.

El presidente Lai incluso fue trasladado esta semana en un vehículo blindado hacia un centro de mando como parte de un ensayo para mantener funcionando al gobierno durante una emergencia nacional.

China incrementa la presión

Pekín considera a Taiwán parte de su territorio y no ha descartado el uso de la fuerza para establecer su control sobre la isla.

Taiwán, que mantiene un gobierno democrático propio, rechaza esa posición y sostiene que únicamente sus habitantes pueden decidir su futuro.

La tensión aumentó nuevamente este sábado cuando Taipei acusó a China de intentar imponer controles sobre la navegación en el estrecho de Taiwán aprovechando la aproximación del tifón Dolphin.

Las autoridades taiwanesas calificaron la orden china como una interferencia con la libertad de navegación y pidieron a las embarcaciones ignorar instrucciones que consideraran incompatibles con las normas marítimas internacionales.

El episodio demuestra que la disputa no se limita a aviones o buques militares.

También existe una batalla sobre quién puede ejercer autoridad sobre uno de los corredores marítimos más importantes de Asia.

Estados Unidos permanece detrás del equilibrio

Washington no mantiene relaciones diplomáticas formales con Taiwán, pero continúa siendo su principal proveedor de armamento y uno de los actores fundamentales para su seguridad.

El ministro taiwanés de Defensa, Wellington Koo, afirmó esta semana que la cooperación con el Comando del Pacífico estadounidense es más estrecha de lo que habitualmente se conoce públicamente y que las relaciones militares continúan profundizándose.

Ese vínculo convierte cualquier crisis entre China y Taiwán en un problema potencialmente mucho mayor.

Una confrontación directa obligaría a Estados Unidos a enfrentar decisiones estratégicas capaces de alterar todo el equilibrio político de Asia-Pacífico.

La fábrica tecnológica del mundo está en medio

Taiwán también posee una importancia económica extraordinaria.

La isla alberga a TSMC, principal fabricante mundial de chips avanzados para inteligencia artificial, proveedor de compañías como Nvidia y pieza esencial para centros de datos, computadoras, teléfonos y numerosas industrias tecnológicas.

La importancia tecnológica taiwanesa sigue creciendo.

Las exportaciones de la isla alcanzaron US$75,300 millones en julio, un crecimiento interanual de 32.9%, impulsadas principalmente por la fuerte demanda internacional de productos relacionados con inteligencia artificial.

Por eso una interrupción del comercio alrededor de Taiwán tendría consecuencias mucho más amplias que las fronteras de Asia.

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