Las operaciones de búsqueda continúan en el occidente colombiano mientras más de un centenar de réplicas mantienen la alerta. El Gobierno declaró tres días de duelo nacional y comienza a recibir asistencia internacional.
BOGOTÁ.— Colombia continúa enfrentando una de las mayores emergencias naturales de su historia reciente después del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el occidente del país el lunes 10 de agosto, dejando al menos 250 fallecidos y extensos daños en varias ciudades.
El balance continúa evolucionando a medida que los equipos de emergencia avanzan en las zonas afectadas, particularmente en Cali, Pereira, Manizales, Quibdó y otras localidades del occidente colombiano. Las autoridades mantienen desplegados bomberos, fuerzas de seguridad, personal sanitario y organismos de gestión de riesgos.
El terremoto ocurrió a las 7:34 de la mañana y tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad aproximada de 103 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC). Fue el movimiento sísmico de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI.
Más de 100 réplicas mantienen la preocupación
La emergencia no terminó con el terremoto principal.
Colombia había registrado más de 100 réplicas para la tarde del martes, algunas suficientemente fuertes para ser percibidas por la población. Los especialistas advierten que este tipo de movimientos secundarios puede continuar durante días o incluso semanas después de un terremoto de gran magnitud.
El Servicio Geológico Colombiano mantiene vigilancia permanente mediante su red nacional de estaciones sísmicas.
Las autoridades han pedido especial precaución alrededor de edificios que hayan sufrido daños estructurales, debido a que las réplicas pueden representar un riesgo adicional para construcciones debilitadas.
Un terremoto que se sintió más allá de Colombia
La magnitud y profundidad del evento hicieron que el movimiento fuera percibido en una extensa región.
El SGC recibió reportes desde centenares de poblaciones colombianas y confirmó que el terremoto también fue sentido en zonas de Panamá y Venezuela.
La explicación se encuentra en la compleja estructura geológica del Pacífico sudamericano.
En esta región, la placa de Nazca se introduce debajo de la placa Sudamericana, acumulando tensiones que eventualmente pueden liberarse mediante movimientos sísmicos de gran energía.
Aunque la profundidad del terremoto permitió que parte de esa energía se disipara antes de alcanzar la superficie, la magnitud fue suficiente para provocar daños importantes en varias zonas urbanas.
Colombia declara tres días de duelo
El Gobierno colombiano declaró tres días de duelo nacional por las víctimas.
Durante ese periodo, la bandera colombiana permanecerá a media asta en edificios públicos y representaciones diplomáticas del país.
La emergencia constituye además uno de los primeros grandes desafíos para la nueva administración colombiana, que debe coordinar simultáneamente búsqueda y rescate, alojamiento temporal, atención sanitaria, distribución de alimentos y una futura reconstrucción cuya dimensión económica todavía no puede determinarse.
La prioridad inmediata continúa siendo localizar personas desaparecidas y garantizar servicios básicos en las regiones más afectadas.
Comienza a movilizarse la ayuda internacional
La respuesta internacional ha comenzado a tomar forma.
Colombia confirmó la llegada de 19,5 toneladas de ayuda humanitaria procedentes de México y anunció la incorporación de un equipo de 22 rescatistas estadounidenses. España movilizó además un primer paquete humanitario valorado en un millón de euros, mientras la Unión Europea anunció otros dos millones de euros para apoyar a las comunidades afectadas.
La asistencia deberá concentrarse no solamente en las grandes ciudades.
Varias comunidades del departamento del Chocó y de la región del Pacífico enfrentan dificultades adicionales debido a problemas de electricidad, comunicaciones y acceso terrestre.
La reconstrucción será el siguiente gran desafío
Cuando termine la fase más urgente de la emergencia comenzará una tarea posiblemente mucho más prolongada: reconstruir viviendas, hospitales, escuelas, carreteras y otras infraestructuras afectadas.
El terremoto también reabre la discusión sobre la calidad de las construcciones en América Latina.
Especialistas consultados por Reuters señalan que el cumplimiento de normas antisísmicas, las características del terreno y la calidad de los materiales pueden determinar enormemente la magnitud de las consecuencias de un terremoto.
Colombia cuenta con regulaciones de construcción antisísmica desde hace décadas, pero la existencia de viviendas informales y edificaciones levantadas sin suficiente supervisión continúa representando un desafío.
La tragedia deja así una advertencia que trasciende las fronteras colombianas.
En una región sísmicamente activa, los terremotos no pueden impedirse ni predecirse con precisión, pero gran parte de sus consecuencias puede reducirse mediante mejores construcciones, planificación urbana, vigilancia geológica y preparación para emergencias.
Mientras tanto, Colombia sigue concentrada en la emergencia inmediata.
Con al menos 250 víctimas mortales, más de un centenar de réplicas y extensas zonas afectadas, el país enfrenta ahora una operación humanitaria y de reconstrucción que probablemente se prolongará durante meses.
