El país registra 151 zonas francas y se ubica únicamente detrás de República Dominicana, mientras el régimen representa una parte sustancial de las exportaciones hondureñas y de la actividad manufacturera.
Honduras se ha convertido en uno de los principales polos de zonas francas de América Latina. De acuerdo con un informe divulgado por La Tribuna, el país cuenta con 151 zonas francas, cifra que lo coloca en el segundo lugar de la región, solo por detrás de República Dominicana y por delante de Colombia.
Los datos forman parte de un análisis presentado por Jorge Colindres, secretario técnico de Próspera ZEDE, que reúne información sobre las zonas económicas especiales y los distintos regímenes existentes tanto en Honduras como a nivel regional y mundial.
El peso de estas operaciones dentro de la economía hondureña es considerable. Según las cifras presentadas, aproximadamente el 43,9 % de las exportaciones hondureñas de mercancías provienen del régimen de zona franca, mientras estas actividades habrían aportado cerca del 26 % del crecimiento de la manufactura nacional.
La importancia del modelo va más allá de las empresas instaladas directamente dentro de estos parques industriales. El informe señala que el régimen también sostiene alrededor de 191 empresas proveedoras hondureñas ubicadas fuera de las zonas, las cuales operan y tributan bajo el régimen ordinario, generando una cadena económica que amplía el impacto de la actividad exportadora.
Un fenómeno mundial en expansión
Las zonas económicas especiales se han convertido en uno de los principales instrumentos utilizados por numerosos países para atraer inversión industrial y facilitar operaciones orientadas a la exportación.
El documento señala que para 2025 existían alrededor de 7.000 zonas económicas especiales en el mundo, responsables de más de 90 millones de empleos, un crecimiento considerable frente a las aproximadamente 79 existentes en 1975.
En América Latina funcionan alrededor de 800 zonas francas, que en conjunto generan aproximadamente 3,26 millones de empleos formales.
La posición alcanzada por Honduras evidencia la importancia que este modelo ha adquirido dentro de su estructura productiva, particularmente en sectores asociados a manufactura, textiles, arneses, exportaciones y cadenas internacionales de suministro.
El desafío para el país será aprovechar esa infraestructura para atraer actividades de mayor valor agregado, incorporar más proveedores nacionales y avanzar desde la manufactura tradicional hacia industrias vinculadas con tecnología, servicios especializados y producción sofisticada.
En momentos en que Centroamérica compite por captar nuevas inversiones derivadas de la reorganización de las cadenas mundiales de suministro, la amplia presencia de zonas francas coloca a Honduras en una posición relevante para aprovechar fenómenos como el nearshoring y la relocalización industrial.
