El café sostiene las divisas de Honduras: Estados Unidos compra uno de cada tres sacos exportados

La cosecha 2025-2026 está superando las previsiones y ya genera más de US$2,200 millones en exportaciones. Estados Unidos continúa siendo el mayor comprador individual del grano hondureño, una fortaleza comercial que también expone al país a cualquier cambio en la demanda o política comercial estadounidense.

El café se está convirtiendo nuevamente en uno de los grandes pilares de la economía hondureña.

Al cierre preliminar del 31 de julio, Honduras había exportado 5.43 millones de sacos de 60 kilogramos, un aumento interanual del 23%, con un valor acumulado de aproximadamente US$2,224 millones. La cifra incluso supera el pronóstico original de 5.2 millones de sacos para toda la cosecha 2025-2026.

El desempeño tiene además un protagonista claramente identificado: Estados Unidos.

El mercado estadounidense absorbió aproximadamente 32.9% de todo el café hondureño exportado hasta finales de julio. Alemania aparece como segundo comprador con 16.7% y Bélgica ocupa el tercero con 10.8%.

En otras palabras, prácticamente uno de cada tres sacos de café que Honduras vende al exterior termina en Estados Unidos.

Un motor de dólares para Honduras

La importancia del café trasciende a los productores y exportadores.

El Banco Central de Honduras confirmó que solamente durante el primer trimestre de 2026 las exportaciones cafetaleras generaron alrededor de US$1,136 millones en ingreso de divisas, contribuyendo al fortalecimiento de la disponibilidad de dólares dentro de la economía nacional.

Entre enero y marzo, el valor de los envíos de café alcanzó US$1,129.7 millones, 30.2% más que durante el mismo período de 2025. El incremento estuvo impulsado principalmente por un aumento de 38.6% en el volumen exportado.

El café fue responsable por sí solo de aproximadamente US$262 millones del crecimiento interanual registrado por las exportaciones hondureñas durante ese trimestre.

Su impacto llega también al sector agropecuario: el cultivo representa alrededor del 25% del Valor Agregado Bruto agropecuario hondureño.

Estados Unidos concentra la mayor demanda

La relación con Estados Unidos se hizo todavía más evidente durante los primeros meses del año.

Hasta marzo, ese país había comprado 37.1% del valor total del café exportado por Honduras y había incrementado en 68.3% el volumen adquirido respecto al año anterior.

Conforme avanzó la cosecha y aumentaron los embarques hacia Europa, la participación estadounidense se estabilizó alrededor de un tercio del total.

Esto no significa que Honduras dependa exclusivamente de un mercado.

Europa, considerada como región, compró 51.4% del café hondureño acumulado hasta finales de julio, equivalente a cerca de 2.79 millones de sacos y unos US$1,147 millones. América representó 42.1%, mientras Asia, Oceanía y África absorbieron porcentajes menores.

Pero ningún país individual se acerca al peso estadounidense.

Una fortaleza que también representa un riesgo

Vender un tercio de la producción al mayor mercado consumidor del continente ofrece estabilidad, compradores establecidos y cadenas logísticas desarrolladas.

Pero también crea una concentración que Honduras debe vigilar.

Una reducción de la demanda estadounidense, cambios regulatorios, nuevas condiciones sanitarias o modificaciones de su política comercial pueden repercutir directamente sobre productores, exportadores y disponibilidad de divisas.

La reciente ola de decisiones comerciales de Washington demuestra precisamente la importancia de esta variable.

Actualmente el café se encuentra entre determinados productos agrícolas que Estados Unidos ha exceptuado de algunas de sus nuevas medidas arancelarias, debido en parte a que la producción doméstica estadounidense no alcanza para cubrir su consumo.

Para Honduras, conservar ese acceso resulta estratégico.

El reto ahora es vender más valor, no solamente más café

Existe además otra característica importante de las exportaciones hondureñas: la enorme mayoría continúa saliendo como café verde, es decir, materia prima que posteriormente es tostada, procesada, empacada y comercializada en otros países.

Datos de Ihcafé citados en julio estimaban que alrededor del 97% del café exportado correspondía a grano sin tostar.

Eso abre una segunda discusión.

El éxito no debería medirse únicamente por cuántos sacos salen de Honduras, sino por cuánto valor económico logra conservar el país antes de que el producto llegue al consumidor final.

Tostado, procesamiento, cafés especiales, denominaciones de origen, marcas hondureñas y venta directa podrían permitir que una mayor proporción del precio final permanezca dentro de la economía nacional.

Honduras ya demostró durante esta cosecha que puede producir y exportar más de lo previsto.

El siguiente desafío será convertir ese volumen en una industria cada vez más sofisticada y diversificada.

Porque si uno de cada tres sacos depende hoy del consumidor estadounidense, proteger ese mercado es fundamental; pero ampliar destinos y vender productos con mayor valor agregado puede ser todavía más importante para el futuro del café hondureño.

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