Dos jueces federales permitieron al gobierno de Donald Trump terminar las protecciones migratorias para ciudadanos de Sudán del Sur y Myanmar. Aunque las decisiones no corresponden directamente al caso hondureño, consolidan una tendencia judicial que deja cada vez menos espacio para revertir la cancelación del TPS de Honduras.
La batalla judicial por el Estatus de Protección Temporal en Estados Unidos volvió a inclinarse este viernes a favor del gobierno de Donald Trump.
Dos jueces federales, uno en Boston y otro en Chicago, autorizaron al Departamento de Seguridad Nacional a seguir adelante con la terminación del TPS para ciudadanos de Sudán del Sur y Myanmar, levantando obstáculos judiciales que habían mantenido temporalmente esas protecciones.
Para los aproximadamente 50,000 hondureños que estuvieron protegidos durante décadas por el TPS, las nuevas decisiones no modifican directamente su situación jurídica, pero sí envían una señal importante: los tribunales estadounidenses están reduciendo progresivamente las posibilidades de detener las cancelaciones ordenadas por el Ejecutivo.
La Corte Suprema cambió el terreno
El punto decisivo ocurrió el pasado 25 de junio.
La Corte Suprema de Estados Unidos resolvió por 6 votos contra 3 que la ley del TPS limita de manera considerable la capacidad de los tribunales para revisar las decisiones del gobierno sobre la designación, extensión o terminación del programa.
El caso analizado directamente involucraba a ciudadanos de Haití y Siria, pero el criterio jurídico tiene efectos mucho más amplios.
La mayoría sostuvo que la legislación que creó el TPS impide, en términos generales, que los jueces revisen las decisiones del Departamento de Seguridad Nacional relacionadas con la terminación de una designación.
Las decisiones de este viernes sobre Sudán del Sur y Myanmar son una de las primeras muestras claras de cómo los tribunales inferiores están aplicando ese precedente.
¿Dónde queda Honduras?
El TPS de Honduras nació después de la devastación provocada por el huracán Mitch en 1998 y permitió a decenas de miles de hondureños vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos durante más de dos décadas.
El gobierno estadounidense anunció en julio de 2025 la terminación de la designación hondureña.
Una jueza federal posteriormente declaró ilegal esa cancelación y ordenó dejarla sin efecto, pero el Noveno Circuito de Apelaciones suspendió esa decisión el 9 de febrero de 2026, permitiendo que la terminación continuara vigente mientras se resolvía la apelación.
En consecuencia, los beneficiarios hondureños perdieron la protección migratoria y la autorización laboral derivada específicamente del TPS, salvo quienes cuentan con otra base legal independiente para permanecer o trabajar en Estados Unidos.
El litigio existe, pero el margen es menor
La diferencia es importante.
La cancelación del TPS hondureño no significa necesariamente que todos los antiguos beneficiarios puedan ser deportados automáticamente, porque algunos poseen solicitudes de residencia, asilo, visas u otros procesos migratorios independientes.
Tampoco significa que hayan desaparecido absolutamente todas las acciones judiciales.
Pero después del fallo de la Corte Suprema, resulta mucho más difícil impugnar una terminación simplemente argumentando que el Departamento de Seguridad Nacional evaluó incorrectamente las condiciones de un determinado país.
La jurisprudencia deja un espacio más estrecho para otro tipo de reclamaciones, especialmente aquellas de naturaleza constitucional, pero esas demandas requieren argumentos y pruebas diferentes.
Una estrategia que alcanza ya a casi todo el TPS
El alcance de la política estadounidense es considerable.
La administración Trump ha impulsado la terminación del TPS para Honduras, Nicaragua, Nepal, Haití, Venezuela, Siria, Afganistán, Camerún, Yemen y otras nacionalidades.
Tras los fallos de este viernes, Reuters señala que las terminaciones de Ethiopía y Somalia se encuentran entre las pocas que todavía permanecen bloqueadas judicialmente.
Esto revela que lo ocurrido con Honduras ya no puede analizarse como una decisión aislada.
Forma parte de una transformación mucho más amplia de la política migratoria estadounidense.
Miles de hondureños después de 27 años
Para Honduras, la situación tiene una dimensión particular porque muchos beneficiarios llegaron a Estados Unidos después del huracán Mitch y construyeron allí prácticamente toda su vida adulta.
Algunos llevan alrededor de 27 años residiendo en el país.
Durante ese período formaron familias, compraron viviendas, establecieron empresas y tuvieron hijos estadounidenses.
El problema central es que el TPS siempre fue jurídicamente temporal, aunque sucesivos gobiernos estadounidenses lo renovaron durante décadas debido a las condiciones existentes en Honduras.
La administración Trump sostiene precisamente que esas extensiones transformaron un programa temporal en una protección prácticamente permanente y que las circunstancias originales que justificaron la designación ya no existen. El Noveno Circuito consideró en febrero que el gobierno tenía argumentos suficientemente sólidos para permitir que la terminación continuara mientras se resolvía la apelación.
Los defensores de los beneficiarios, por el contrario, sostienen que las autoridades deben considerar las condiciones actuales de Honduras y el enorme arraigo adquirido por personas que han residido legalmente durante décadas en Estados Unidos.
El escenario se vuelve más difícil
Los fallos sobre Sudán del Sur y Myanmar no cancelan nuevamente algo que para Honduras ya había sido terminado.
Su importancia está en otro punto.
Cada nueva decisión favorable al gobierno estadounidense fortalece el precedente que limita la posibilidad de recuperar judicialmente el TPS hondureño.
Para decenas de miles de familias, la discusión comienza así a desplazarse de los tribunales hacia otra pregunta mucho más difícil: si el TPS deja definitivamente de ser una alternativa, ¿existirá alguna solución legislativa que permita regularizar permanentemente a personas que han vivido legalmente en Estados Unidos durante más de un cuarto de siglo?
