Gaza vuelve a rozar un acuerdo, pero Israel y Hamás siguen separados por una condición clave

Hamás aseguró este sábado que está dispuesto a avanzar con el plan respaldado por Estados Unidos y entregar sus armas, pero exige que Israel acepte formalmente el acuerdo y comience a cumplirlo. Netanyahu sostiene que Israel no aprobó el borrador y condiciona cualquier retirada militar al desarme completo del grupo palestino.

La posibilidad de avanzar hacia el final de la guerra en Gaza vuelve a estar sobre la mesa, pero el acuerdo que Washington presentó como un importante avance continúa atrapado en una pregunta fundamental: ¿qué debe ocurrir primero, el desarme de Hamás o la retirada israelí?

Este sábado 8 de agosto, un funcionario de Hamás afirmó que el movimiento y otras facciones palestinas comunicaron a los mediadores que están preparados para comenzar la siguiente etapa del plan de paz impulsado por Estados Unidos. La condición es que Israel también acepte formalmente el acuerdo y comience su implementación.

Hamás pidió además a Washington que presione al gobierno israelí para avanzar hacia esa segunda fase.

La declaración aparece apenas una semana después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara como un “gran avance” un entendimiento que contempla el desarme de Hamás, la transferencia de la administración de Gaza a una estructura palestina civil y una retirada progresiva de las fuerzas israelíes. Reuters advirtió desde el anuncio que todavía existían importantes diferencias sobre cómo ejecutar el acuerdo.

El problema está en el orden

El borrador presentado inicialmente planteaba que el desarme de las organizaciones palestinas y la retirada israelí avanzaran de manera coordinada.

Israel objetó esa fórmula.

El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó esta semana que su gobierno no había aceptado el borrador publicado por el Board of Peace, organismo encabezado por Trump encargado de impulsar el proceso.

La posición israelí es que sus fuerzas no abandonarán las posiciones actuales antes de que Hamás haya completado el desarme.

Tras una reunión con Netanyahu, el alto representante para Gaza del Board of Peace, Nickolay Mladenov, precisó que una retirada israelí más allá de la denominada Línea Amarilla solamente ocurriría después de completar el proceso de entrega y desmantelamiento de las armas.

Esa modificación intenta responder a las preocupaciones israelíes, pero también cambia significativamente la secuencia originalmente presentada.

Hamás dice que continúa dispuesto

Pese a esas diferencias, Hamás sostuvo este sábado que no ha abandonado el proceso.

Según el funcionario citado por AFP, el grupo mantiene su disposición a comenzar la implementación siempre que Israel también se comprometa con el acuerdo.

La etapa propuesta contempla que las armas sean entregadas a una nueva estructura palestina encargada de asumir gradualmente funciones de gobierno y seguridad en Gaza.

El proyecto estadounidense busca sustituir la administración de Hamás por un comité palestino tecnocrático, acompañado por una fuerza internacional de estabilización y nuevas instituciones policiales palestinas.

El objetivo final sería reconstruir Gaza bajo una administración civil que no esté controlada militarmente por Hamás, mientras Israel reduce progresivamente su presencia.

Trump necesita que ambos acepten la misma versión

Washington enfrenta ahora el desafío de convertir declaraciones políticas en un documento que las dos partes interpreten de la misma forma.

Trump presentó el acuerdo sobre el desarme como uno de los avances más importantes desde que su plan de 20 puntos consiguió establecer el alto el fuego inicial y el intercambio de rehenes y prisioneros.

Pero Reuters señaló que, incluso después del anuncio estadounidense, no estaba completamente claro hasta qué punto Israel y Hamás habían aceptado exactamente las mismas condiciones.

Ese problema sigue siendo visible una semana después.

Hamás afirma estar listo para avanzar si Israel comienza simultáneamente a aplicar el acuerdo.

Israel responde que no modificará significativamente su presencia militar hasta comprobar primero que Hamás ha sido completamente desarmado.

Entre ambas posiciones existe una diferencia de secuencia que puede determinar el éxito o fracaso de todo el proceso.

Gaza permanece entre la tregua y una nueva escalada

La situación sobre el terreno tampoco permite hablar todavía de una paz consolidada.

Las operaciones israelíes han continuado, aunque informaciones de este sábado señalan una reducción de su intensidad durante los últimos días.

La fragilidad del proceso explica por qué Washington, Egipto, Qatar y otros mediadores continúan intentando cerrar las diferencias antes de que el acuerdo pierda impulso.

La segunda fase es mucho más difícil que la primera porque ya no se limita a detener temporalmente las hostilidades.

Obliga a resolver asuntos fundamentales: quién gobierna Gaza, quién controla la seguridad, qué ocurre con las armas de Hamás y hasta dónde se retira Israel.

¿Está realmente cerca el final?

Más cerca que semanas atrás, posiblemente.

Pero todavía no existe una garantía de que el nuevo entendimiento pueda implementarse.

Por primera vez, existe una hoja de ruta concreta que vincula el desarme de Hamás con una retirada israelí y la creación de una administración palestina alternativa. Pero Israel y Hamás todavía discrepan sobre el orden y las garantías necesarias para ejecutar esos pasos.

El verdadero avance llegará cuando ambos comiencen a cumplir la misma versión del acuerdo.

Gaza tiene nuevamente una posible salida política. El problema ya no es únicamente encontrar un plan: es conseguir que Israel y Hamás acepten qué debe ocurrir primero para convertirlo en realidad.

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